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Si hay un género donde Hollywood patina sistemáticamente son los biopics de músicos. En 2006 quedó claro gracias a “En la cuerda floja”, un docudrama que simplificaba la frondosa biografía de Johnny Cash, reduciéndola al esquema típico de “Estrenos TV”. “Last days”, en cambio, consigue algo que parecía imposible: una película interesante sobre las resacas del rock. Con ritmo lento y obsesión por el detalle, Van Sant imagina las últimas horas de Kurt Cobain, líder de Nirvana.

En el personaje central (rebautizado Blake) hay mucho más que Cobain, como explicó el director hace unos días en “El Cultural”. “No es una película sobre Kurt sino para Kurt. A partir de él he querido erigir un especie de epitafio para todos mis amigos que han desaparecido. Uno sería River Phoenix, que fue una fuente de inspiración para crear al personaje protagonista. También Elliot Smith, que hizo la banda sonora para “Good Will Hunting” y se suicidó en 2003.Sobre todo, he evitado el tradicional melodrama basado en una vida turbulenta hecho expresamente para la gran pantalla, todos me parecen horribles”.

Este meta-Cobain vaga por su mansión de Seattle, hundido en una intensa depresión, esquivando las llamadas de su discográfica, las paranoias de su corte de gorrones y el acoso de un detective privado. Se limita a enterrar cajas con drogas en su jardín, mirar la MTV colocado o poner unos macarrones con queso en el microondas. Los espectadores más impacientes pueden aburrirse por la lentitud y ausencia de “acontencimientos”. No hay trama al uso, pero algo engancha: no sé si el ritmo narcótico de las imágenes o esa compulsión que todos tenemos de mirar accidentes de tráfico o las broncas ajenas. Además “Last Days” es impecable en el uso de la música. Sobre todo en dos escenas de alto voltaje: una de Cobain componiendo solo y otra mucho mejor en la que suena “Venus in Furs” de The Velvet Underground.

Como dijo hace poco Aroah en una entrevista “en Cobain el talento y la voluntad de autodestruirse parecía que fueran lo mismo”. Quizá hasta llegó a sentirse extasiado contemplando su propia desintegración (así de empanadas podemos ser las personas).El autor de “Mi Idaho privado” (una de las cintas de cabecera de Cobain) nos muestra la radiografía de un artista roto, quemado y semi-zombie. Cero excitación y cero glamour. “Last Days” es la cinta que cualquier rockero debería visionar antes de meterse en un grupo. Bueno, ésta y la delirante “Leningrad Cowboys Go America” (1989) de Aki Kaurismaki. Para ir preparado.

Posdata: Cuano acabé de verla, me vino a la cabeza una frase de Richey “Manic” publicada en “Melody Maker” en los tiempos de “Gold Against the soul” (1993): “Estaba llevando a mi perro a que nadase un domingo por la tarde y en las noticias de la radio dijeron “River Phoenix ha muerto”. Casi estampo mi coche. Me sentí peor por su muerte que por el éxito en las elecciones del BNP (partido fascista británico). Sé que moralmente está mal, pero las imágenes de las revistas siempre han tenido un gran impacto en mí”.
Por lo menos él lo reconoce.