Wallace CollectionHace cuarenta años, las discotecas nacionales solían romper cada hora la dictadura esclava del ritmo con lo que entonces se llamaba `la tanda de lentos´. Consistía, dependiendo de local y audiencia –si mantenía o no la aglomeración de la pista-, en un mínimo de tres canciones hasta un máximo de media hora. Las luces apagadas con solo un foco apuntando a la bola de cristal giratoria, la temperatura subiendo, cientos de cigarrillos con la boquilla manchada de carmín escupiendo humo mientras esperan ser apagados bruscamente por la bendita frase `¿quieres bailar?´, y el olor a pasión reprimida: una viñeta de romanticismo de fotonovela hoy vista como algo casi grotesco, pero que en aquellos días produjo himnos sensacionales. Una de esas canciones de toda la vida venía de Bélgica, zona gris ajena a bullicios modernos que resonaban desde Londres o la incipiente Amsterdam. Mientras los vecinos holandeses alcanzaban fama universal con “Venus” de The Shocking Blue, allí tenían a The Pebbles. Ah, y a unos tipos llamados Wallace Collection que solo consiguieron tener un éxito, “Daydream”.

“Daydream” era perfecta para amarrarse. Al igual que “Hey Jude”, contaba con una primera parte melódica con texto y una segunda parte de estribillo puro la-la-la tan interminable que ni el más lelo podía dejar de asimilar. Sonaba a pieza clásica –ahora dicen que `contiene elementos´ del “Lago De Los Cisnes” de Tchaikovsky-, a lección magistral de melodía (se grabó en Abbey Road con Geoff Emerick supervisando). El caso es que Wallace Collection se hundieron como una piedra en las tinieblas oscuras de un pozo y durante décadas no se habló de ellos a pesar de las dimensiones enormes del éxito de la canción de marras. `One hit wonders´ les llamaban en Anglosajonia, y hubo decenas durante aquellos meses previos a 1970: Norman Greenbaum y “Spirit In The Sky”, Thunderclap Newman y “Something In The Air”, Zager & Evans y “In The Year 2525” –tres piezas importantes de las que en otro momento hablaremos-, The Archies y “Sugar Sugar”, etc etc. Hasta que un día, allá por 1994, el inicio de dos canciones -provenientes curiosamente de la misma ciudad, Bristol– rescata a “Daydream” del olvido: “Glory Box” de Portishead y “Hell Is Around The Corner” de Tricky. Lo que ambos usaron fue un sample de “Ike`s rap II”, de Isaac Hayes, con una línea de bajo que tiene las mismas notas, aunque en versión más pastosa. Cinco años después volví a encontrar la de Wallace Collection en “Squares”, la canción que abre “Hot Shots II” de The Beta Band y, en 2001 ya como homenaje en plan versión reestructurada para el nuevo milenio electrónico/dance, “Daydreaming In Blue”, la canción estrella del álbum “Neveroddeven” de I Monster. Y están las que se me escaparon en su día, como “She Said” de The Pharcyde (1996), “On A Beautiful Day” de Skinny (2001) usando la versión que en 1970 hicieron Gunter Kallman Choir, al igual que “Daydreamin´” de Lupe Fiasco con Jill Scott (2006).

Quién iba a decirles a Wallace Collection que una canción que servía para jugar con las testosterona –después de “Je T´Aime Moi Non Plus”, la mejor para
intentar el `mechero´- iba a ser rescatada de esas tinieblas oscuras de un pozo para convertirse en pasto de tendencias.