Richard HawleyCuando se tiene fijada la imagen de alguien, en el caso de Richard Hawley la de un músico humilde más bien feo –con poca suerte con las mujeres de Sheffield a tenor de esa foto suya esperando en vano con un ramo de flores en la portada de “Cole´s Corner” (Mute 2005)-, gran guitarrista que ha ido a parar rebotado, desde Longpigs y Pulp, a un romanticismo fifties exacerbado –comparaciones con Roy Orbison– sacándole brillo y partido –o sea inteligente-, cuando se tiene fijada esta imagen –insisto-, cuesta creer lo que vi durante su actuación en el Primavera Sound 2006. Richard estaba enfadado porque el sonido del escenario de enfrente le entraba. Así que entre canción romántica y canción romántica –buenísimas todas- no se resistía a soltar una ristra de improperios duros contra la situación. Fucking por aquí y fucking por allá, así transcurrió el set. Supongo que se sentía como los que vamos a los conciertos a escuchar y tenemos que aguantar, impotentes, a quienes vienen a charlar. De modo que el crooner galán se quita la máscara y deja ver su educación plebeya. No sólo es el conquistador de la voz dorada, sino un colega de barriada capaz de entusiasmar a Arctic Monkeys. La portada de “Lady´s Bridge” (Mute 2007) –otra referencia a Sheffield mezclando urbanismo y nostalgia-, con el guitarrista sobre el sofá vistiendo traje brillante y cara de corazón roto, sigue vendiendo la misma actitud que discos anteriores. Y la música, para gozo de unos y suspicacia de otros, sigue en sus trece. Placidez, morriña, incluso pinceladas de chabacanería –la entrada de “Tonight The Streets Are Ours” podría encabezar alguna canción de Julio Iglesias– que no desentonarían en cualquier repertorio para BBC –bodas, bautizos y comuniones- pero que empiezan a sonar reiterativas incluso para servidores fieles como yo. Me sigo quedando con sus dos primeros trabajos, el mini “Richard Hawley” (Setanta 2001) y “Late Night Final” (Setanta 2000)