Bill CallahanMi relación con Smog ha pasado por tantas etapas como discos tiene publicados Bill Callahan. A lo largo del tiempo he llegado a la conclusión que, cada vez que aparece uno nuevo suyo, he de hacer lo que me pida el cuerpo. Si había tenido alguna decepción gorda con el anterior –que de pequeñas siempre había: su música es tan magnética como inconclusa, de ésas que le ves más posibilidades que el propio autor- me saltaba el siguiente, aunque por supuesto mi adicción siempre me hacía volver a Bill.

Así pues tenía previsto –no se me pregunte el motivo- obviar “Woke On A Whaleheart” (Drag City 2007), despechado además porque se enterraba el alter ego de Smog. Pasó la primavera y, cada vez que asomaba por la tienda de discos haciendo caso omiso a mis amigos fans y a la carátula saturada de colorines implorándome que la hiciese mía, salía del local con mala conciencia. Hasta que un día, un gran día donde por fortuna la fortuna quiso que apenas hubiese novedades, encogí el rabo entre las piernas y salí de allí con el cd.

Las primeras canciones no me causaron gran impresión aunque percibí que el acabado –cortesía de Neil Michael Hagerty, el de Royal Trux– les daba más vida: por fin el autor veía sus posibilidades. Cuando entró la cuarta –“Sycamore”-, súbitamente se abrieron las cortinas y entró la luz. Una luz cegadora y abrasiva, pura redención de Dreyer. Bill, al igual que en su día Nick Cave con “The Boatman´s Call”, se había desnudado como reverencia al maestro de los maestros. Esa cadencia, esos coros, la gravedad de la voz, la melodía fácil. Todo era Leonard Cohen. Tres canciones después me lo confirma “Day” y su punzón perforando la fibra. Es tan encantadora que no ha lugar a discusión: directa hacia la luz. Y después de “Day” le sigue “Night” –ejem, ojo al concepto- con su piano rústico abandonado a sí mismo, pero ahora con las notas fluyendo distintas, renovadas, como purificadas; allanando el paso y preparando al público –“A Man Needs A Woman Or A Man To Be A Man”- para el final de guitarras de dos acordes a lo Johnny Cash con los coros arriba. Bill Callahan ha hecho por fin las paces con su música.