Blitzen TrapperInteresantes tanto la trayectoria como los ingredientes de este grupo formado en Portland hace siete años por Eric Earley (voz, guitarras), Erik Menteer (guitarras, teclados), Brian Adrian Koch (batería), Michael Van Pelt (bajo), Drew Laughery (teclados) y Marty Marquis (teclados, voz). A pesar de una mayoría de miembros habituados a los teclados, el sonido de la banda mezcla guitarras afiladas del indie lo-fi norteamericano onda Pavement con una voz de fragilidad similar a la de Jeff Tweedy. Su virtud esencial no obstante es el coqueteo, debido a los antecedentes de Earley –abuelo amante de la armónica- con los sonidos de la tierra. Su primer álbum “Blitzen Trapper” (Lidkercow Ltd 2003) contenía, además de zarpazos feroces de guitarra mezclados con arpegios (“The All Girl Team”) y riffs impactantes de reminiscencias Sebadoh (“Apple Trees”, “Cracket Went Down”), guitarras lloronas al paso vaquero (“Reno”), rockabilly inconsciente (“Whiskey Kisser”), retazos de piano bar (“Trigga Finga”) y buen rock con aroma de americana (“Texaco”). The Band(a) de borrachines.

Las promesas están a punto de convertirse en realidad con “Field Rexx” (Lidkercow 2005), la perfecta alquimia de pop destartalado (“Lux & Royal Shopper”), divertido (“Love I Exclaim!”) y el mejor country: “Concrete Heaven” es un caramelo jugoso entre los Grateful Dead acústicos y el Neil Young romántico y apacible, mientras “40 Stripes” te roba el corazón con su sencillez. Un disco que, aún pasando inadvertido y pudiéndose comprar hoy a precio de ganga en la red, creó –merecidamente- muchas expectativas. “Wild Mountain Nation” (Lidkercow 2007, ahora distribuido por Sub Pop) sin embargo deja las cosas un poco como estaban y no parece ser el artefacto capaz de sacarles de la segunda división. El ritmo incómodo y quebradizo –intermedio hispano incluido- de “Devil´s A Go-Go” ha sido elegido para promocionar un álbum decididamente más pop –como muestran “Sci-Fi Kid” y “Wild Mountain Nation”- en la línea de bendita imperfección patentada por Dr. Dog, con las consabidas concesiones –“Wild Mountain Jam” suena hillbilly- y con un final como el de “Badger´s Black Brigade” –de esos para corear juntos en el pub- digno de una gran banda. Cierto, no mejora el anterior, que es el indispensable de los tres. Pero tampoco decepciona. Yo pienso seguirles al menos hasta el próximo trabajo, cuando supongo se verá reflejada su mayor experiencia tras girar con bandas como The Hold Steady y Two Gallants.