StarsTres apuntes para cubrir los distintos ángulos:

1) De su anterior álbum “Set Yourself On Fire” todos alababan Ageless Beauty. Sin embargo yo estaba prendado de Calendar Girl, un punto final radiante. De cómo suena el título en castellano. Y de la portada europea.

2) “In Our Bedroom Alter The War” (City Slang 07), este cuarto disco, está producido por Stars y mezclado por Joe Chiccarelli. Para hacernos una idea de quién es este último, basta nombrar a algunos de los artistas con quienes ha colaborado: Frank Zappa, Poco , Lone Justice, American Music Club, Rickie Lee Jones, Bangles, Clem Snide, Hole, Rufus Wainwright, The Shins, Mika, Juanes o Julieta Venegas. Y solo cito los que pueden contribuir a dibujar un perfil relacionado con lo que escuchamos en este disco.

3) Mi veneración hacia Paddy McAloon como compositor no ha disminuido un ápice pese a la escasez de material nuevo –con o sin Prefab Sprout– durante los últimos quince años, y cualquier producto que emule su manera de operar ya cuenta con un aprobado de saque. Stars, en los créditos, reconocen elegantemente la influencia.

Ya entrando en los pormenores del disco, la primera contaminación leyendo el título hace presagiar un sonido épico a juego, hecho que el arranque demasiado sinfónico con el instrumental The Beginning After The End no consigue desmentir. Al revés, persiste –a punto de irritar ya- con el título del segundo corte The Night Starts Here. Menos mal que el pulso canadiense –o sea Arcade Fire– toma las riendas en Take Me To The Riot y se abre la veta susurrante Prefab Sprout con Amy Millan, al igual que Wendy Smith con los de Newcastle, buscando la sensualidad intimista –My Favourite Book– con calidez –sin caer en la tropicalia– y que, aunque a veces parece incapaz de llegar al tono que exige la composición –“Window Bird”-, acaba quedando bien. No es un álbum perfecto al contar con bastantes canciones –a mí por ejemplo me repele el falsete de soul blanco/blando de The Ghost Of Genova Heights– pero al mismo tiempo tiene más canciones buenas –Barricade es puro McAloon al piano y el estribillo de Bitches In Tokyo, aún con el simulacro de caos, es tan práctico como uno de Bangles o Blondie– que otros discos más cortos.