WheatDespegaron en 1997 con un trabajo llamado “Medeiros” (Sugar Tree), tal vez homenaje –o no, a saber- al cantante para treceañeras y menopáusicas Glenn Medeiros: pop perezoso con guitarras dopadas como muestran sus dos temas más adhesivos –también tienen uno llamado Leslie West, aunque desconozco si alude al miembro de MountainDeath Car y Summer.Poco importa pues jamás se hubiese conocido de no haber contratado al productor Dave Fridmann para el segundo trabajo “Hope And Adams” (Sugar Tree, 1999). Este les despejó el sonido, con las guitarras y la voz contando con el espacio adecuado para lucir más. La pieza estrella se llama Don´t I Hold You y tiene un punto de melancolía nostálgica que a cada oyente le evoca postales distintas. Por ejemplo a mí, no sé por qué y ni siquiera sé por qué lo cuento –tal vez porque es un blog y no una revista especializada-, me trae recuerdos sentado en una terraza del zócalo de Oaxaca un domingo por la tarde, contemplando a las familias saliendo juntas de la catedral (algunos patriarcas, además del sombrero campesino de paja mejicano con las alas volteadas, iban armados), con las niñas enfundadas en sus vestiditos rosa pálido a juego con los palos de algodón de azúcar que llevan en la mano, mientras las ardillas vuelan de rama en rama por los frondosos árboles de tan hermosa plaza. El otro punto cálido del álbum se ubica en Body Talk (Part 2) y la frase `goodbye to rose my queen of corona´ aludiendo claramente a Me And Julio Down By The Schoolyard de Paul Simon.

Las distintas opciones de futuro enfrentaron a los miembros del grupo. Ganó la más codiciosa, o sea contrato con Sony, lo cual les costó varios disgustos. El primero, un disco mediocre marcado por el rock de radiofórmula cutre llamado “Per Second, Per Second, Per Second…Every Second” (2002, sigue acreditado, para su descrédito, Fridmann) con un par de ramalazos dignos –las voces Beatles de I Met A Girl o el eco genial del estribillo sobreponiéndose al trote vulgar de World United Already– que se remata con una versión escondida –e inferior pero resultona vistos los compañeros de viaje- de Don´t I Hold You.

Han tardado cinco años plagados de fracturas –finalmente Scott Lavesque y Brendan Harney siguen, Ricky Brennan abandona- en recomponer el rumbo en el ámbito independiente con “Everyday I Said A Prayer For Kathy And Made A One Inch Square” (Empyrean 2007). Más serenos –bello el arranque con Closeness dejando paso a un pulso tipo The Blue Nile en Little White Dove– y maduros – la tranquilidad de What You Got es un lujo, así como la oración de To, As In Adressing The Grave y la pirotecnia de Round In The Corners-, nuevamente versátiles y de un ingenioso ligero –en la medida de lo posible cuando se trata de pop-, reemprenden el camino que nunca debieron abandonar y por el que tan bien han transitado los Modest Mouse más melódicos. Cuando echan el cierre (Courting Ed Templeton), sabes que el disco, aunque decepciona los primeros días, se hará querer con el tiempo.