Stephanie DosenExiste una raza de artistas que piensan que son supersensibles y que tienen derecho a meter cucharada en cualquier faceta del arte. No me parece grave si lo hacen de puertas adentro pero la cosa cambia si sacan provecho de ello. Por ejemplo Stephanie Dosen tiene dos versiones del álbum “A Lily For The Spectre” (Bella Union, 2007): la normal, y una deluxe con digipack y diseño añadido incluyendo una hojita con dos dibujos suyos. La protagonista de éstos es una muchacha con mofletes marcados de rosa –como Stephanie– y ojos tristes. Muy bonito y muy sensible, sí, muy sensible, pero me da que están puestos ahí como la sección de cuerda cuando toca llorar en las películas, o las risas pregrabadas en los sitcoms: para recordar a los más lentos de reflejos que STEPHANIE DOSEN ES UNA CANTAUTORA MUY SENSIBLE. Por si alguno no se había enterado escuchando el disco. Ah, y las fotos vienen firmadas por Cat Stevens: Stephie, acláranoslo porfa, antes de que te veamos con el velo puesto.

Ya en serio, este segundo álbum –el primero se titulaba “Ghosts, Mice & Vagabonds” (2002)- no puede estar mal si Simon Raymonde, ex de Cocteau Twins, ha invertido en él como capo de Bella Union y guitarrista. Fábulas, canciones de cuna, folk para soñadores –diurnos e invencibles: Daydreamers-, con arpegios que abrazan y dan calor –Way Out– en el universo de las mil y una cantautoras de la academia vaporosa montada por Janis IanySuzanne Vega. Unas veces se escora hacia Acuarela y la NewsomLike A Dream-, otras –Only Getting Better– hacia páramos más comerciales como Cranberries o Sundays y, en momentos clave como en el cierre con A Lily For The Spectre, lo hace demasiado “bonito” (entran ganas de describirla con frases cursis tipo “fresca como la brisa matinal” o “cristalina como la escarchaderritiéndose”). En definitiva, otra cantautora para alinear en el equipo femenino titular del indie suave. No jugará sin embargo en el de Sothesby.

Este artista aparece en la lista Los mejores de 2007, según Mordoh.