Stephen HeroEscribo esto montado en un avión de LTU. Es un vuelo largo diurno repleto de alemanes que vuelven morenos a casa tras unas cortas y seguramente merecidas –el famoso rendimiento laboral alemán- vacaciones en uno de los paraísos montados por las agencias turísticas. Son once horas y pico de vuelo, de día, lo cual hace que casi todos estén estirando las piernas socializando, o sea cada cual contando su experiencia paradisíaca … y lo que ha pagado por ella. Entre el ruido de los motores del Airbus 330 y lo fuerte que habla normalmente la gente de este país –con o sin cerveza-, se me hace difícil elegir un álbum del ipod. Como el mapa de la pantalla nos indica que estamos sobrevolando Etiopía, me entran ganas de escuchar –evocando su canción Feed Me On The Banks Of The River Nile Afterlife– a Stephen Hero, el alias de Patrick Fitzgerald tras la disolución de The Kitchens Of Distinction. Empiezo por el EP “Landed” (Ragoora 00) pues no poseo su primer álbum “Fruit: Hark At Her” (One Little Indian 97), donde ya invoca su perspectiva viajera con intimismo sentido. Se intuye una épica devastadora que no actúa a fondo debido a los arreglos modestos. Pero está allí, en la subida de A Howl? At 3 A.M y en la plasticidad de Childhood Poetry, recordando los valores –los de trasgresión sexual incluidos- del hombre que llevó a The Kitchens Of Distinction a las cimas estrelladas más brillantes; sin que el mundo se enterase.

Mucho más centrado es su siguiente disco –también mini- “Lullaby” (Ragoora 01). La efervescencia tóxica de la guitarra de Hamlet Was A Prince solo supone un aperitivo a la canción principal, la antes citada Feed Me On The Banks Of The River Nile Afterlife, donde finalmente muestra sus armas ancestrales intactas. El viaje infinito, el rumbo hacia el mismísimo centro de nuestros anhelos. Respirando rápido. Respirando hondo: aliméntame en las orillas del Nilo en mi vida posterior. Un epílogo que prometía mucho. ¿Demasiado? Tal vez por dicha razón su segundo álbum formal “Darkness & The Day” (Artful 02), esmerado y melódico pero menos febril, se recibe injustamente como una pequeña decepción, y habría un día de éstos que revisarlo para devolverle su honor y atributos: Fall, My Beautiful One, Making Sense (su propio My Way) y The Sun Shall Walk Us Home lo merecen.
Digo esto porque han transcurrido cinco años –descontemos la banda sonora “This Imaginary Woman” (Ragoora 03)- y “57 Stars Of The Air Almanac” (Ragoora 07), pareciéndome un disco merecedor de estar entre los mejores del año, no es esencialmente mejor que su predecesor. Entra con la majestad adecuada –12 Stars-, como un vestigio de otra época, cuando la gravedad de Newton no gravaba tanto como la voz de Michael Stipe. Ha llovido mucho desde The Kitchens Of Distinction, pero Stephen Hero sigue terco y entero en su trifulca con la vida, con sus batallas sin vencedores, con vendajes por doquier taponando heridas muy muy rojas. Y esta pasión asfixiante hurgando en nuestras llagas incurables más recónditas –a veces con mera voz y piano- acontece mientras el reloj dice –tick fucking tick fucking tack- que el tiempo se nos acaba. En busca de ti, mi estrella 58: naveguemos juntos. Es la plegaria del último romántico del rock.

Este artista es parte de la lista Los mejores de 2007, según Mordoh.