La Casa Azul1. “La revolución sexual” (La Casa Azul)
Un disco sobre ansiedad, hipocondría y resistencia emocional frente al sistema. Todo ello infectado por una tremenda cultura pop y resuelto con máxima fluidez. Saben mezclar Abba, Aqua, Japón y Dinarama más una selecta lista de divas pop , todo ello junto y revuelto en una sustancioso puré . No sobra ni una canción.

“Alegranza” (El Guincho)
Si David Byrne hubiera nacido en el mediterráneo y tuviera la discoteca de un veinteañero actual podría sonar así. Diversión deconstruida que crece con cada escucha (y también subiendo el volumen).

“El día después” (Aroah)
Desarmante explicación de los conflictos que muchos nos encontramos en el camino de la madurez. Un disco para hacer más llevaderos esos “días en que la verdad/ no sirve para nada”.

“Jonston” (Jonston)
Componer una canción a la altura de The Kinks ya merece aplauso. Pero hay mucho más en este álbum directo, distinguido y con delirante sentido del humor.

“La Estrella de David” (La Estrella de David)
Igual de personal, pero totalmente distinto, es el humor de David Rodríguez. Aquí recopila caústicas miniaturas pop que no miran al mundo por encima del hombro, sino que intentan disfrutar del caos que ofrece.

“El momento de hacer” (Grande-Marlaska)
Ni son canciones canciones perfectas ni falta que hace. El debut más vivo de 2007 es un mapa pop que muestra que las fronteras entre vida pública y privada son un camelo. Por eso, como escribió el periodista Rafael Tapounet, sus canciones de amor parecen políticas y viceversa.El punto comeflores del al que no renuncian les hace aún más grandes.

“La leyenda del espacio” (Los Planetas)
Suenan más solemnes y melodramáticos que nunca (malo), pero compensan con himnos tan incontestables como El Canto del Bute, Ya no me asomo a la reja o Tendrá que haber un camino.

“El hueso y la carne” (Tarik y la Fábrica de Colores)
Álvaro Muñoz es un dandy mod que vive a su ritmo y que no renuncia a expresarse de manera visceral. Diría que este disco es lo mejor que ha grabado.

“Verano fatal” (Nacho Vegas & Christina Rosenvinge)
El rock mainstream nacional apesta, por eso hay que agradecer a estos dos que hayan firmado un álbum de corte clásico muy por encima de la media de lo que suena en nuestra radio.

“Triángulo de Amor Bizarro” (Triángulo de Amor Bizarro)
El macarrismo languidecía en nuestro país hasta que estos gallegos llegaron con sus guitarras afiladas. Hipnosis eléctrica rematada con letras no aptas para blandengues.

“Sospechoso tren de vida” (Los Carradine)
El pop español peca de previsible, de higiénicamente profesional y de falta de sentido del humor. Este disco esquiva los tres baches y suena tierno como el quesito.


MEJORES CANCIONES
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1. El miedo que tengo (Astrud)
La mitad de “Tú no existes” es una maravilla. Sobre todo esta pieza que sorprende con una gran descripción del miedo a tener miedo.

David (La Estrella de David)
La canción de amor más bonita del año, cantada por la novia del artista: “David , cuando te cases conmigo/en la caseta más bonita de la feria de abril/volverán las avestruces a volar/y Los Reyes Magos me traerán regalos /y me encantarán”.

Tendrá que haber un camino (Enrique Morente y Los Planetas)
El mestizaje está sobrevalorado y esta idea fue bastante arriesgada. Contra todo pronóstico, prende y funciona como homenaje a Sideral.

El día después (Aroah)
Preciosa esta melodía lánguida pero muy viva. Engancha desde el arranque con ese “el día después/del desprecio/dejaré de fingir/que sé lo que estoy haciendo”.

Mi gin tonic (Andrés Calamaro)
Su último disco, “La lengua popular“, merece como mucho tres estrellas, pero contiene esta bonita oda a los placeres cotidianos.

El cuentacuentos (Jonston)
En una sociedad llena de “vendemotos”, este retrato preciso y poético puede hacer reír cada vez que lo escuches.

Me he perdido (Nacho Vegas y Christina Rosenvinge)
Esta viñeta de de amor ficcionado engancha por la melodía y confirma que mostrarse vulnerable es la mejor manera de conectar con el público. ¿Quién no se ha sentido alguna vez así entre las piernas de alguien?

Agosto, por ejemplo (Tarik y la Fábrica de Colores)
Sin caer nunca en la obviedad, la letra desgrana reflexiones sobre la amistad, de la energía especial del “sudor del que no durmió” y los pros/contras de tener un grupo.

Toca, toca (La Mala Rodríguez)
El malogrado “Malamarismo” muestra una Mala más feliz, pero mucho menos inspirada. La excepción es este adictivo trallazo pro-hedonismo.

No habrá segunda parte( Flavio Rodríguez)
El r`n`b en castellano, al menos al principio, está condenado a sonar como una fotocopia de su padre yanqui. Pero aquí se abre una vía natural:Flavio roba un fragmento de Mecano, les obliga a aspirar helio y remata con una letra directa, vacunada contra el miedo a sonar cursi.

MEJORES DIRECTOS
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1.Lisäbo
No, esto no se puede razonar. Salen a escena y te quedas con la boca abierta, aunque hayas visto todos esos trucos y posturitas en muchos grupos antes que ellos.

Jonston
En solitario funciona muy bien, aunque mucho mejor con grupo. ¿Qué otro debutante recuerdan capaz de salir al escenario grande de Benicàssim y sonar tan sólido?

La Casa Azul
Una persona en escena y cinco pantallas de plasma disparando los mejores visuales que se han visto en mucho tiempo. Este “Zoo TV Tour” en versión de andar por casa que entretiene y emociona a partes iguales.

Los Planetas
Tienen días mejores y días peores, pero si les pillas en uno bueno hay que reconocer que son el gran grupo pop de nuestra generación. Hasta cuando suenan rock.

Loquillo y Trogloditas
Brilló hasta teloneando a los Rolling en el Calderón. Así , con medio escenario, derrochando actitud, y sin el truco fácil de cantar Simpatía por los Stones.

Lagartija Nick
El “Shock de Leia” es un retorno al aplastante y afilado sonido de sus primeros discos. Rodillos como 20 versiones y un gran repertorio les convierten en valor seguro en cada escenario que pisan.