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Internet pone la información pop más cerca que nunca. En principio, todos salimos ganando: los artistas, el público y también las discográficas (aunque las grandes aún no se hayan enterado de cómo manejarlo en su favor). La explosión de blogs, webs y foros musicales nos facilita el acceso, pero hasta la mejor medicina tiene efectos secundarios. Me ha llamado la atención que tres artistas de los que soy fan coincidan en retratar la tristeza de las discusiones y comentarios sobre música en la red:

“Emilio entra en el foro
Emilio tiene discos raros
Emilio se escribe con Emilio
Se siente bien
Emilio entra en el foro
Les esperan todos sus amigos
Creo que te haces mayor
Tu discurso se hace mayor
Emilio está triste
Atrapado por su triste vida”
(Emilio, Jonston).

“Hablaremos mal
del que viene y del que va,
es el peaje.
No hay que confirmar
nada de lo que expondrás,
¡viva el medraje!

Tenemos que explicarles
que no hay nada mejor,
que aumentar la tensión,
sentado en un sillón,
pijama puesto,
así soy yo.

Por curiosidad, fuera de este lugar,
¿qué es lo que haces?
Ya sabemos bien en qué fallan los demás,
¿y tú qué haces?
Nos miras escondido,
sabes que eres mejor”.
(Caza menor, Grande-Marlaska)

“La envidia es como un puñal,
¿a quién se lo voy a clavar?
Aunque recuerdo que la maldad
siempre se vuelve
palabrería y obsesión,
produce muy mala impresión.
Te comento que insultar
no es ninguna novedad.

Malgasto mi talento destrozando a los demás,
propagando mil mentiras, disfrazando la verdad.
Estoy perdiendo un tiempo que no voy a recobrar,
parece que mi vida no da para más.

Yo soy la Santa Inquisición,
sólo llamo la atención
de quien no tiene de qué hablar,
de tres aburridas.
Me parece que en realidad
ya no sé como acabar
lo que empecé por alcanzar
un poco de celebridad”.
(Criticar por criticar, Fangoria)

Posdata: Los de la foto son (de izquierda a derecha) José Martorell (Jonston), Roberto Herreros (Grande-Marlaska) y Sebastián Puente (Tachenko) .Nacho Canut (Fangoria) se había levantado un momento a comprar unos pasteles y dar la vuelta a un vinilo de The Horrors. La imagen fue tomada por Carmen S. Ulla.