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Son estos quince como podrían haber sido mil otros (de hecho hace una hora eran diez). Es sólo una lista redactada a salto de mata en un día cualquiera: un pequeño homenaje a la influencia de la cultura afroamericana en el pop y en el rock, tanto en la parte vocal como en la ambientación.

“Moondance” (1970) Van Morrison. No se me ocurre ninguna voz blanca que haya sabido captar las emociones negras como ésta y, pese a que casi toda su carrera se basa en la misma búsqueda desde ópticas distintas, la calidez soul aquí mostrada no tiene precio. Y una queja: durante la presente década me da que, a base de ignorarlo, a Van se le ha ninguneado el prestigio. ¿Deberá morir para volver a gozar del debido respeto?

“The Lexicon Of Love” (1982) ABC. Los arreglos orquestales radiantes y grandiosos, seguramente inspirados en el sonido de Filadelfia, elevan la voz amanerada de Martin Fry a la estratosfera del pop. Pasión desmedida y bienvenida.

“Congregation (1991)Afghan Whigs. A menudo surge el debate: ¿”Congregation” o su siguiente álbum “Gentlemen”? En términos soul “Congregation”, porque me gusta más cuando Greg Dulli arrasa que cuando seduce. Es como una dentellada. Te la pueden dar con mono de trabajo y sangras, o te la pueden dar con lencería fina y eyaculas. “Congregation” sangra.

“Silk Degrees” (1976) Boz Scaggs. Este exiliado de la Steve Miller Band ya había avisado de sus posibilidades elegantes dos años antes con “Slow Dancer”. Aquí sin embargo borda los acabados con una parsimonia sofisticada capaz de romper los corazones femeninos más reticentes. Mientras el punk triunfaba, había vida más allá. Y galanes –no tan aclamados en Europa como Bryan Ferry o Robert Palmer- operando con ritmos sensuales de color.

“The Warning” (2006) Hot Chip. Tal vez este disco pase a la posteridad más como un tratado de inserción de la electrónica en el pop pero yo le veo, porque entra bien en una pista de baile, bastantes connotaciones negroides. Además alguna de las canciones de su primer álbum tiraba el anzuelo a la pecera de Stevie Wonder.

“Songs To Remember” (1982) Scritti Politti. La ya entonces existente discográfica Rough Trade apostó por el galés Green Garside, quien intentaba desde el independentismo provinciano conjugar accesibilidad y actitud, reggae y soul blanco.

“The Specials” (1979) The Specials. El punk propició acercamientos progresivos a la música de color (el funk epiléptico de los Talking Heads de 1977, los hermanamientos con Bob Marley) y su actitud engendró una nueva camada que se inclinó hacia el ska. The Specials aquí no se representan solo a sí mismos sino a todo un movimiento (los primeros UB40, Selecter, The Beat, etc).

“Dummy” (1994) Portishead. El soul de la dura madrugada insertado en la cultura del sample. ¿De verdad cura tus heridas la voz de Beth Gibbons? Las mías aún no se han curado. Se ha escrito tanto sobre este disco que, para no redundar –mejor álbum del los 90 etc-, mejor paso al siguiente.

“Was(Not Was)” (1981) Was (Not Was). David y Don Was probaron con un funk alocado de parranda que en su momento creó escuela (véase grupos menores británicos posteriores como Win), sobre todo con el éxito Out Come The Freaks, y les hizo populares, lo cual aprovechó Don para convertirse en productor reputado.

“Wallpaper For The Soul” (2002) Tahiti 80. Pop con arreglos de Motown fabricado en un país tan impropio y alejado de Detroit como Francia. Delicioso.

“Pigeonhed” (1993) Pigeonhed . Muchos grupos han trabajado la música de color urbana, algunos con bordes demasiado afilados como Living Colour. Este dúo propuesto por el sello Sub Pop limó aristas y consiguió una pista de acceso rápida, convirtiéndose en el referente sin recompensa de actos posteriores (pienso en TV On The Radio).

“Picture Book” (1985) Simply Red. La carrera de Simply Red no es un buen ejemplo para los admiradores de la música alternativa. Gran voz la de Mick Hucknall, y buenos músicos –gente de Durutti Column- que, una vez aclamados tras este gran primer disco de soul total, se prostituyeron.

“Keeper Of The Flame” (1979) Delbert Mc Clinton. Tejano que mezcla todo que crece y canta en su tierra, sea blanco o negro. Su álbum anterior –“Second Wind”- le ubicó en el estudio de grabación Muscle Shoals, paradigma de cruce interracial. Aquí deja el sur clásico para grabar en Los Angeles. Su vozarrón luce igual.

“Free The Bees” (2005) The Bees. Algarabía pop con influencias múltiples. Sin embargo el funk trepidante de Chicken Payback mancha y da esplendor a todo lo demás.

“Foxbase Alpha” (1991) Saint Etienne. Estaba dudando entre Saint Etienne y The Style Council para la última plaza, y a la postre me ha hecho decidir el factor fútbol más que el grado de negritud de su sonido: muchos jugadores de color triunfan últimamente en este deporte. Y porque, sin conocerles personalmente, me cae mejor Bob Stanley –gajes de la profesión- que Paul Weller. Aunque tal vez, siguiendo el razonamiento de (im)pureza estilística, debería haber colocado –más arriba por supuesto- a Pet Shop Boys.