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Un día –al que espero la vida me otorgue el placer de asistir- el mundo reconocerá los méritos musicales de Jason Lytle e incluso tal vez concedan a este modesto gran músico (y skater) una placa en su pueblo (Modesto, California, un nombre apropiado). El problema es que durante estos años he percibido su influencia en innumerables grabaciones, pero ahora mismo solo se me ocurren diez. Así que espero surjan almas caritativas que ayuden a completar esta lista sugiriendo más nombres. Por ejemplo, por un euro la respuesta: Sparklehorse.

Midlake
El primer álbum del grupo de Tim Smith, “Bamnan And Slivercork” (Bella Union, 2004), es un canto a la melodía provinciana, con los teclados descargando un magma de nostalgia incandescente y redentora. El continuismo de “The Trials Of Van Ocupanther” (Bella Union 2006) es impecable. Mejor arreglado, con los teclados en un plano más discreto, y con el mensaje intacto. Uno de los mejores grupos sin condecorar de la década.

M.Ward.
Presente aquí no tanto por la similitud de su sonido como por otro tipo de afinidades. ¿No sientes una tibieza parecida escuchando a ambos? El caso es que éstas llevaron a Matt a mencionar a Jason entre su lista de colaboradores de “Transfiguration Of Vincent” (Matador 2003).

Dios
El orgullo de pertenecer a Los Angeles visto desde el prisma de unos (hijos o nietos de) inmigrantes hispanos muy dotados para encontrar grandes melodías, a su aire –destartaladas-, entre la enredadera del asfalto. Necesitan ser reivindicados ya.

Maps
Teclados acerados encubriendo partituras susurradas según el libro de estilo de las canciones más ágiles de Jason Lytle. Pulso digital, corazón analógico.

Great Northern
Mientras discurre Babies, canción que cierra su primer álbum “Trading Twilight For Daylight” (Eenie Meenie 2007), la languidez de su parsimonia se apodera de mí.

Ghosty
Algo en las tonadas inconclusas de “Grow Up Or Sleep In” (Low Transit 2005) apunta a los ambientes nostálgicos del universo Lytle. O tal vez sea culpa de la producción de Mike Mogis (Bright Eyes) y la escuetísima aparición de Wayne Coyne (The Flaming Lips).

The Weakerthans
El ritmo de su pop, combinado con la manera que tienen de cuadrar los estribillos y unos textos que saben mantener tu interés, producen la misma sensación que leer un libro sentado en una terraza de Modesto.

Earlimart
Paisanos de Fresno poco conocidos que aún lo serían menos sin la coproducción de dos canciones –We Drink On The Job y Big Ol´ Black– por el jeque de Grandaddy en su álbum “Everyone Down Here” (Palm Pictures 2003). “Treble & Tremble”(Palm Pictures 2005) ya no sonó tan bien sin su varita mágica.

Fiver
Otros paisanos (éstos también de Modesto) cuya única notoriedad consiste en la participación productora de Lytle en su debut “Eventually Something Cool Will Happen” (Devil In The Woods 1998). La escasa solidez de las composiciones una vez fuera del paraguas del padrino –aunque el control tras la mesa vaya a parar a manos de Kyle Statham de Fuck– queda patente en el siguiente “Strings For Satellites” (Devil In The Woods 2000).

Radar Bros
A pesar de que yo pretenda negarlo, existe algún que otro elemento sinfónico en los arreglos de Grandaddy. De hecho lo que me molesta no es admitirlo, sino que esta aceptación conlleve un retintín peyorativo. No hay nada malo en adoptar cadencias y arreglos teclísticos de los Pink Floyd de “Wish You Were Here”. También Radar Bros a veces los han utilizado como relleno en sus tramos más espartanos y suaves de guitarra. Y nadie se metió con ellos.