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Mi amigo José Luís Piñol me habló hace unas cuantas semanas de las bondades de Maritime. Antes de proseguir con las pesquisas pertinentes, me animó el hecho de saber que era una escisión de The Promise Ring, banda de sonido ampuloso que hace cinco años estuvo a punto de consagrarse con “Food/Water” (Anti, 2002, producido por Stephen Street), álbum tristón proclive a tirar del hilo que Radiohead abandonaron en Creep (algunos cortes, como Letters To The Far Reaches con su sigilo Sparklehorse, funcionaron).

Davey Von Bohlen, el guitarrista y cantante, probó suerte acompañado por su compañero percusionista Dan Didier, a quienes se unió Eric Axelson, bajista de The Dismemberment Plan. Después de los largos “Glass Floor” (2004) y “We, The Vehicles” (2006), Axelson deja el grupo, y para “Heresy And The Hotel Choir” (Flameshovel, 2007) han contado Von Bohlen y Didier con Justin Klug y Dan Hinz. En este disco se apuntalan las directrices esbozadas en el anterior: pop lustroso, proteínico y melódico, ése que no cambia la vida pero ayuda a acometer las fracciones del día a día, que empieza con una Guns Of Navarone despistando –ni se refiere al film ni es una versión del clásico ska, pero entra a la primera-, para poco después consolidarse con ritmos robustos –For Science Fiction podría ser pop de hace un cuarto de siglo tipo Knack o Cars-, aguerridos –Hand Over Hannover-, vulnerables –Aren´t We All Found Out– o imborrables –Pearl-, poco dispuestos a complicarse la vida. Vale, no llegan tan bien como The Little Ones, pero la guitarra correteando libre en la última canción –Love Has Given Up– garantiza, tras ser escuchada, que tu fracción de vida inmediata –dure lo que dure hasta el próximo contratiempo- será agradable.