djshadow.jpg

Quince días después de inaugurar esta sección , sigo llevando el cuaderno a todas partes (a ver si no me desfondo). Ahí van algunas migas recogidas:

-Recomiendo la web Caiman. Se trata de una página asociada a Amazon que te localiza las tiendas que tienen más barato el disco que quieres (también DVDs y libros). Los antiguos suelen estar muy baratos. Me pillé por seis dólares “Giant Steps” (93) de los olvidados The Boo Radleys. No lo escuchaba desde hace diez o doce años. Al revisarlo ahora me he dado cuenta de cómo nos gusta a los críticos los discos monumentales. Me temo que se considera la obra maestra del grupo porque es el más extenso, ecléctico y espectacular. Es un disco doble muy bueno, de ocho sobre diez, pero sigo prefiriendo la contagiosa calidez de “Everything`s alright forever” (92). El problema, ya se sabe, es que cuando un álbum se canoniza no hay quien lo baje del pedestal. Que se lo digan a Colin Newman de Wire , que no se cansa de repetir que “Chairs missing” (78) es superior a “Pink Flag” (77).

-El periodista Nando Cruz explicaba en uno de sus últimos artículos los placeres de un paseo tras pulsar la función aleatoria del ipod. También decía sentir algunas miradas de rechazo en el transporte público por la decisión de aislarse con ayuda de su música. Esto en Madrid no creo que pase mucho: supongo que vamos más a lo nuestro . En cualquier caso, nadie va a torcerte el morro por llevar auriculares, sobre todo desde que se ha extendido la moda de conectar los pequeños altavoces del móvil, imponiendo así tu música a todo el vagón del metro. En la línea 3 a la altura de Legazpi manda el reggaetón más bruto, seleccionado por quinceañeros con gesto empanado.

-La revista británica Uncut regala este mes una selección de las canciones preferidas de REM. Mientras escuchaba I am the Cosmos (Chris Bell) fui presa de un flashback a la época en que aún no tenía ADSL en casa. Recuerdo haber bajado a un ciber a enviar un artículo y encontrarme a una chica mandado esta canción a su novio, que vivía al otro lado del mundo (no me considero especialmente cotilla, pero todos los que hemos usado estos sitios sabemos que es prácticamente imposible no ver la pantalla de al lado). Imaginé al chico haciendo click y sintiendo el subidón a la altura de I really wanna see you again. Los mp3 también pueden ser románticos.

David Moralejo, joven columnista de La Razón, me deja fuera de juego con sus razonamientos. Ejemplo: “Me estoy dando cuenta de que en Estados Unidos los raperos representan lo que aquí los toreros”. Cuanto más lo voy rumiando más de acuerdo estoy: casi siempre salen de la pobreza , suelen tener vidas duras y al final su éxito sirve de ascensor social (sin ser aceptados del todo por la clase alta). Claro que en el hip hop hay más margen creativo y casi nunca es necesario matar a nadie.

-La primera gran decepción en directo de 2008 fue “The Hard Sell tour” de DJ Shadow y Cut Chemist. Mucho arroz para tan poco pollo.El concierto arranca con un mini-documental sobre la evolución e importancia del vinilo. El problema es que a los diez minutos de pinchada ya queda claro que no se lo han currado mucho: usan canciones hiperconocidas (casi de Kiss FM) y las dejan demasiado rato (el precioso “Try again” de Aaliyah suena casi entero y es lo mejor del concierto). Lo más mustio de la noche es la actitud condescendiente de Shadow: “¿Cuántos habéis reconocido que estos eran De La Soul?”. Más que una fiesta parecía un examen. “The Hard Sell tour” será recordado por su escaso flow, intensidad y chispa. Un bajón serio.