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Después de los resultados electorales del 9/3, traslado las inquietudes –en unas regiones más inquietas e inquietantes que en otras- al espacio de la música y de las autonomías británicas, y me percato de que éstas –Gales, Escocia– se enfrentan al centralismo londinense suministrando periódicamente bandas que desarrollan un tipo de pop determinado, vigoroso, que contagia a base de griterío mixto –voces femeninas y masculinas- adolescente.

No hay que hacer caso de las impresiones que producen los galeses Los Campesinos! durante los instantes iniciales del primer corte –Death To Los Campesinos– de su debut “Hold On Now, Youngster…” (Wichita, 08) con la voz evocando a The Pretenders. Pronto se desenmascaran en Broken Heartbeats Sound Like Breakbeats con un indie pop saltarín de escuela Bis (también pillado por otros escoceses hace pocos meses, The Royal We). Puede ser más epiléptico –Drop It Doe Eyes– o correoso –This Is How You Spell `Ha Ha Ha, We Destroyed The Hopes And Dreams Of A Generation Of Faux-Romantics-, con coros infantiles juntándose con violines –My Year In Lists– para hurgar en el manual del folk; puede subir a cotas de euforia desmedida –And We Exhale And Roll Our Eyes In Unison: se pasan de listillos con los títulos-, bailar pogo con glockenspielYou! Me! Dancing!-, golpear con urgencia de acné –Sweet Dreams, Sweet Chicks– o batallar en la senda melódica –We Are All Accelerated Readers– de Belle & Sebastian, siempre bien llevado por las mezclas espumosas de Dave NewfeldBroken Social Scene, Holy Fuck– y unos cuantos puntos por debajo en calidad que los Architecture In Helsinki de “In Case We Die” (2005), el disco de este tipo de pop más importante de la década.