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Quizá Kim Deal haya perdido pulso para hacer buenos álbumes, pero tiene muy claro cómo quiere que suenen sus canciones. En ese aspecto aplica a su trabajo la misma lucidez que la llevó a frenar el proyecto de un nuevo disco de los Pixies. Con su otro grupo, The Breeders, ha apostado por la rugosidad y la energía de las grabaciones en analógico de Steve Albini. Algo que debemos entender como una forma de resistencia frente a perversiones que la tecnología ha traído a la música, como la llamada Loudness War.

Durante el trabajo en “Mountain Battles”, su último disco, a Albini se le ocurrió un término para identificar esta forma de crear música sin ayudas digitales: filosofía All Wave. Se extiende a todos las fases del proceso de creación de una canción, desde el estudio hasta la masterización, pasando por la mezcla. Los ordenadores o cualquier otra herramienta que permita corregir imperfecciones están prohibidas, claro. Para que a partir de esta idea florezca un movimiento con algo más de identidad, The Breeders han aportado una cara conocida. Además tienen un bonito logo.