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Su último álbum, “Homeland”, aún no ha llegado a las tiendas, pero ya lo presentó en verano de 2007 en Madrid y Barcelona. Recibió duras críticas, desde las que tildaban el espectáculo de “tedioso” hasta quienes decían que había anunciado un concierto y ofrecido un show de spoken word (digamos un recitado con adorno musical). En todo caso, su huella sigue viva en la cultura contemporánea, como dejan claro todos esos clips en Youtube donde suena “O Superman” sobre imágenes de los atentados del 11-S (aquí puedes ver uno de esos clips). La verdad es que la combinación funciona, por la carga de vulnerabilidad de esta canción de 1981, la más famosa de su repertorio. El rapero Mr Lif también le cogió uno de los ritmos de “Big Science” para uno de sus recitados. Laurie Anderson acaba de casarse con Lou Reed tras trece años de relación sentimental. La artista actúa en Granada (hoy), Sevilla (14) , Santiago (16 ) y Murcia (18). Que conste que, por lo que veo en la red, el concierto no me da especial buena espina.

-¿Qué podemos esperar de “Homeland”?
-Lo que más me ha interesado en los últimos meses es la improvisación. Nunca había improvisado en mi carrera. He aprendido que el público es capaz de escucharte aunque no sepa muy bien adonde te diriges.

-¿Con quién improvisa?
-He tocado hace poco con varios grupos, entre ellos una de Mongolia. Nos encontrábamos musicalmente en una especie de tierra de nadie. Sólo tocábamos y tocábamos hasta acercarnos. El proceso fue muy excitante. Creo que eso se transmite a la audiencia. El grupo de Mongolia del que hablo juegan a cantar dos notas distintas a la vez. Es cómo escuchar a alguien sintonizando una radio. También tocan ese violín chino de dos cuerdas. Les pedí que hicieran una gira conmigo. Tocamos en Portugal. Fue en un castillo a dos horas de la ciudad más próxima. Su mánager ruso les dijo que se había olvidado de contratar un transporte para llevarles de vuelta a su hotel e inmediatamente se pusieron a caminar con sus instrumentos. Son nómadas. Pensé en los gritos que hubiera pegado un estadounidense. He aprendido un montón de su actitud vital. Cada vez pienso más que el hecho de presentar tu último disco, tocarlo en directo y que tu público aplauda es demasiado previsible. Te acaba convirtiendo en otro producto. Prefiero que haya algo distinto.

-¿Qué ofrece en esta gira que no haya hecho en otras?
-Me gusta que cada una sea un experimento. Esta contiene un tercio política, un tercio extraños sueños y un tercio música. Es un híbrido. Que nadie espere un gran show multimedia. Aquí sobre todo se juega con las palabras.

-Le acusan de anunciar conciertos y hacer “spoken word”.
-Depende de cómo se mire. Cada día es un poco diferente. En este tramo me estoy centrado más en las palabras que en cualquier otra cosa. Confiemos en la precisión de los subtítulos.

-¿Pretende cambiar la visión de la gente sobre el mundo?
-Sí , nuestra cultura se basa en pequeñas historias. John McCain dijo que no le molestaría que la ocupación de Iraq durase cien años. Y yo me pregunto: ¿qué clase de historia es ésa? ¿Por qué me la cuentas? ¿Por qué sonríes mientras las estás contando? George Bush Jr también contaba una historia sobre invadir Irán porque era necesario para nuestra seguridad. Y yo me decía: esta historia ya nos la has contado hace años. Sospecho que las historias son tan poderosas que no es necesario que sean creíbles, basta con que funcionen bien. Te ponen un villano con armas y aceptas cualquier cosa que te digan que has de hacer para derrotarlo. Quizá la diferencia conmigo es que no digo a la gente lo que tienen qué hacer, porque tampoco lo tengo tan claro.

Freelance`s cut de la entrevista que le hice para “Público”.