Martes, seis de mayo. El vuelo SK972 de SAS que parte de Bangkok, debido a una avería en la computadora estando preparado para despegar a pie de pista, volvió al finger y, tras un retraso de dos horas en la salida, ya está enfilando la recta final que ha de conducirle a las maniobras de aterrizaje en el aeropuerto de Copenhague. Disfruto del último tramo antes de que me obliguen a apagar el iPod, tras un desayuno más bien escaso para merecer elogios la compañía aérea. Tengo el asiento 38B. En el 38A, un muchacho danés me mira con cara de hastío, tal vez enfadado por la mala suerte que el destino le ha deparado: no poderse sentar al lado del grupo de jovencitas ocupando casi dos filas de en medio. Jovencitas danesas, por supuesto, con esa mezcla de rubio total y un bronceado curtido bajo la saña del sol tropical que les da un aspecto de lozanía infinita capaz de eclipsar cualquier estrago de la dieta láctea escandinava.

Yo a lo mío, con “Alopecia” (Anticon 2008) de Why? en los auriculares, encontrándome con las coincidencias bienvenidas –por raras- que asocian lo que escuchas con la situación que atraviesas. Estoy anclado en “The Vowels Part 2”, la primera, donde Yoni Wolf escupe `I was born for this flight, United 955…´. Debemos estar en espacio aéreo alemán cuando en “The Hollows” suelta `In Berlin I saw two men fuck in a dark corner of a baseball court…´, instantes después de reconocer en “Good Friday” haber chupado pollas a cambio de tickets de bebidas en el bar mitzvah de su primo (esta misma canción termina con una gran frase: `te veré cuando el sol se ponga por el este, no me olvides´). El avión dibuja curvas que confunden el amanecer. ¿De verdad sale el sol por donde siempre?

De pronto la chica del asiento 38C, mientras está por el tercio final de un libro de bolsillo, rompe a llorar al leer las últimas frases de un capítulo. Se seca las lágrimas azorada por la vulnerabilidad del momento, pero vuelve a caer al final del siguiente y devora las páginas disfrutando de su estado emocional, como si el momento fuera a perderse para siempre jamás en caso de dejar la lectura para después del aterrizaje.

Al mismo tiempo, el ritmo de hace casi treinta años de “These Few Presidents”, entre “Tainted Love”, Suicide y la OMD primeriza, me deja una frase inteligente pero sobrecogedora a diez mil metros de altura: `aunque no te he visto en años, para asistir a tu funeral volaría desde cualquier lugar´. Llevamos cuatro canciones potentes, donde Why? por fin consiguen hacer comercial la fórmula Anticon. El rap blanco apareado con estribillos pop, cada vez con más instrumentos reales, cada vez más integrado en el esquema rock. Y entonces miro al suelo, a las sandalias abiertas que visten las chicas retornando del calor mientras Yoni asegura que `there is no paved street worthy of your perfect scandinavian feet´. Con la intrincada silueta repleta de istmos e islas que abundan en esta costa albergando a Copenhague y Malmö a ambos lados del aparato, de pronto irrumpe la frase `duermo boca arriba porque es bueno para la columna, y porque es un ensayo para el ataúd´, para dar forma a una de las canciones más vibrantes del 2008, “Fatalist Palmistry”, conducida por arpegios de guitarra tipo The Byrds. La vuelvo a escuchar una vez más antes de cerrar el iPod, como para asegurarme de tener un último recuerdo merecedor de ello en caso de una fatalidad aérea, y retorno a ella una tercera vez en el vuelo de Spanair rumbo a España cogido por los pelos. Y allí también percibo la endogamia de Anticon abriendo “A Sky For Shoeing Horses Under” –`rain goes perfect with a Nosdam mixtape´- y el fatalismo –`looks like a good sky to die under´– agazapado a lo largo de un disco que, antes de terminar, propone un flow lento de madrugada –”By Torpedo Or Crohn´s”-, sintético, sensual y no muy lejano de la comercialidad de P.M. Dawn, con un na-na-na en el estribillo que entristece –`will they map my skull and wrap my bones when my wig is gone´- de la misma manera que lo haría un coro nasal de Pet Shop Boys.

El desayuno de Spanair es de pago y la maleta, debido a la cortísima conexión danesa, no me llega. Aún tengo en la retina las lágrimas de miel que un libro de bolsillo puede provocar en una rubia lozana. Una vez más, programo “Fatalist Palmistry” para entrar a lo grande con el bus en la mañana primaveral de la gran ciudad. Uno ha de vacunarse a su manera contra las toneladas de rutina a punto de venírsele encima.

Why? actuarán el viernes 30 de mayo en el Primavera Sound.