Este texto nos ha sido remitido por Aitor Monje, guitarrista de Yakuzi, para aclarar los contratiempos que produjeron el retraso en la publicación de “Hot Balneario”.En la foto la sede de la SGAE.

“Dentro de las actividades que realiza la SGAE, Sociedad General de Autores y Editores, se encuentra la de edición y promoción, en todos sus procesos, de obras musicales, a través de su propio sello Factoría Autor. Mis compañeros de grupo y yo – que soy quien os narra estas aventuras – pudimos “disfrutar” de ello por haber sido el mejor grupo del Estado – tal era el premio por esta clasificación – en el Concurso Villa de Bilbao de 2006, en su modalidad de Pop-Rock.

El veredicto del jurado se produjo en junio de 2006, el mismo día de la final del concurso. Nuestra alegría fue enorme. Como somos un grupo que en verano no ofrece conciertos, solemos tomarnos unas vacaciones. En otoño de 2006 recuperamos los ensayos y pusimos en marcha nuestro nuevo disco. Empezamos a pergeñar las canciones y a mover nuestros pequeños hilos para su posterior grabación, edición con la SGAE, etcétera.  A través de nuestro contacto en BilboRock, que es una sala de conciertos, teatro, etc. de la capital vizcaina (el grupo reside en Vizcaya), conseguimos el teléfono de quien iba a ser nuestra contraparte en la SGAE, la persona que, como representante de ella y en su nombre, iba a coordinar lo que fuera necesario, por parte de la SGAE, para la edición del disco. Téngase en cuenta, desde el primer momento, que este disco es un premio obtenido en un concurso y no una edición por parte de la SGAE de la obra de un grupo o músico en quien haya puesto su interés.    Así que, en ese otoño de 2006, nos ponemos en contacto telefónico con la SGAE – a través de esta persona (si no se dice lo contrario, siempre hablaré de él) – y no nos ponen ninguna pega a que la grabación de este disco se realice en nuestra tierra. Se le plantea a la SGAE que vamos a preparar un presupuesto de lo que nos costaría grabar aquí el disco en los estudios y los medios humanos mencionados y que si daban el visto bueno, que adelante con ello. Y así es. La SGAE acepta el presupuesto. Estupendo. Podemos grabar al lado de casa, en los Estudios Estoldetan, con la comodidad – y sus consiguientes efectos positivos en el acabado del disco – que eso supone, y con la posibilidad de poder grabar con quien queríamos a los mandos: Karlos Osinaga (miembro de Lisabö). Hablamos con él y quedamos para grabar en mayo de 2007.

Transcurre el otoño, llega el invierno y, con él, las primeras sorpresas. A falta de un documento escrito que probara y certificara los acuerdos verbales telefónicos adquiridos con anterioridad – con los adalides de los derechos de los artistas y autores participando en el asunto, la verdad es que esto era de extrañar -, donde dijeron “digo” ahora dicen “diego” y, como la SGAE se ha montado en Madrid uno de los que pueden ser el mejor estudio del país, nos obligan a grabar allí, planteándose incluso la conveniencia de que a los miembros del grupo se les pagasen los gastos por el transporte y alojamiento en la capital derivados de esta grabación.

El grupo responde a esto que, además de no cumplirse lo que se acordó por teléfono, esta decisión unilateral supone ir contra el sentido común más razonable y, sobre todo, contra el propio disco. ¿O es que íbamos a ir los cuatro (cinco, si contamos a Karlos) a Madrid durante diez o doce fines de semana? Pues por lo que cuesta mover y alojar a cuatro personas ese tiempo se pueden hacer muchas cosas…

Es comprensible que cuatro personas que forman un grupo y que no viven de la música encuentren bastante imposible poder coordinar tres semanas o más de su tiempo libre o de sus vacaciones para ir a Madrid a grabar un disco… Tras recurrir a nuestro contacto en Bilborock, parte intermediaria y última responsable, como organizadora del concurso y coordinadora de sus premios, de que todo salga bien, se consigue convencer a la SGAE de que lo mejor es que el grupo no vaya a Madrid a grabar el disco, sino que es mejor que se haga aquí.

En mayo de 2007, el grupo entra en estudio y la grabación del mismo, junto con su mezcla y su masterización, se prolongan hasta los primeros días del mes de agosto. El plan, convenido por teléfono y email, es que si el máster del mismo se entregaba a la SGAE durante el mes de agosto, podría prepararse la impresión de las copias en septiembre, mientras se formalizaba el intercambio de contratos firmados, y el disco podría estar en la calle en octubre de 2007.

Durante el mes de junio, nos llegan sus copias del contrato y observamos que las casillas de los datos de las canciones y de los datos económicos están vacías. Les comentamos el asunto y nos dicen que es una plantilla, para que nosotros rellenemos la información sobre nosotros, el disco y las canciones. En agosto, recibimos su copia, en la que vuelve a faltar la información enviada por nosotros de antemano, y que por los conceptos poco aclarados pero que indicaban ser los de la grabación, mezcla y masterización, íbamos a recibir 2000 euros, poco menos de la tercera parte del presupuesto aceptado con anterioridad. Se les consulta este dato y se nos confirma que ése es el importe que se abonará por los conceptos indicados, es decir, que volvían a contradecir su propio acuerdo del presupuesto aceptado. Nosotros protestamos por este hecho, pero a finales de agosto, nuestro contacto en la SGAE se fue de vacaciones (durante todo septiembre) y nosotros cuatro, por nuestras vacaciones, no pudimos juntarnos todos hasta la segunda quincena de septiembre. Una vez descubierta la treta de la SGAE sobre el dinero, empezó un nuevo tira y afloja entre ambas partes, con emails en los que, cada parte a su manera, mostraba – una parte (Yakuzi)- su enfado y decepción por el trato recibido y – la otra (el contacto en la SGAE) – reivindicaba una profesionalidad y un conocimiento del asunto… una profesionalidad cuyo contraste con la realidad dejaba mucho que desear…

Debe añadirse a lo anterior que la intención de la SGAE, expresada en sus emails, era que su departamento de diseño gráfico diseñase varias portadas, para que el grupo eligiera su preferida entre ellas y que, en caso de que el grupo la hiciera por su propia voluntad y medios – como así fue, evidentemente – no iba a cobrar ni un duro, – como así fue – evidentemente.

Una vez aceptado el cobro total del presupuesto acordado y habiendo ya enviado el CD con el máster, el siguiente punto de enfrentamiento con la SGAE tuvo lugar en relación con el formato de la portada y con cierta información sobre el máster del disco. El nombre de lo que se nos exigía para la portada es cromalín. Consultadas varias imprentas de nuestro alrededor, lo único que podemos obtener como información es que este detalle se refiere al color de las letras y palabras que están escritas sobre la foto de la portada. Nosotros habíamos presentado la portada en el formato informático solicitado pero, siendo estas palabras de color blanco puro, no era necesaria otra información. Por otra parte, nuestras consultas a estudios de nuestro alrededor y a nuestro técnico de grabación antes mencionado, sobre la información solicitada sobre el máster, tienen como respuesta que lo pedido tiene sentido si la edición es en vinilo, que con el CD ya no es algo imprescindible. Nuestro contacto en la SGAE empieza a delegar en su equipo técnico, y los miembros de su propio equipo, por una parte, nos dicen que en Madrid ya nadie pide el cromalín – sólo a nosotros, ja, ja – y se ponen en contacto con Karlos para la información sobre el máster, que el propio Karlos entrega satisfactoriamente.

En otoño de 2007, el grupo sigue sin recibir la copia firmada – con estos últimos acuerdos recuperados plasmados en detalles escritos – por parte de la SGAE y, a finales de año, el disco entra en fábrica.    Durante el año 2008, el contacto en la SGAE delega por completo en su equipo y éste responde con asombrosa – por pura comparación, claro – puntualidad y eficiencia. Las solicitudes de información, de copias para el grupo, los detalles sobre las fechas de edición, publicación, etc., son filtradas con puntualidad y, a pesar de que el retraso exaspera un poco, el disco sale finalmente a la calle.