Cuando los discos de Morr Music se colaron en nuestro mercadillo musical, lo celebré con ganas. Estábamos ya un poco saturados de tanta oferta electrónica avanzada (drum ‘n’ bass, IDM, clicks & cuts) que aquella nueva manera de hacer pop con cacharritos me sentó de lo más refrescante. Me refiero a Isan, Lali Puna y demás menudencias de la indietrónica. Han pasado casi diez años y Morr sigue facturando sensaciones desde una alcoba y para alcobas. Ni una mala palabra, ni un gran disco. Vienen al caso estas reflexiones sobre ese sub-subgénero musical que es la indietrónica porque este mes me las he tenido que ver con tres discos que podrían encajar en esta fórmula, aunque cada uno se vence hacia estilos diferentes: “Sleep Well” (Electric President) y el pop, “Blood, Looms And Blooms” (Leila) y el trip-hop y “There Were Wolves” (The Accidental) y el folk.

El de Electric President ha superado ligeramente mis expectativas. Esperaba un nuevo ejercicio de exquisita monotonía y me he encontrado con una canción muy chula: “Monsters”. Ahí lo dejo. La iraní Leila, como va por libre, todavía no ha perdido la capacidad de sorprenderme. Sus canciones siguen siendo imprevisibles y, además, confía en sus invitados vocales (guest stars como Martina Topley Bird y Terry Hall, de Specials) para refrescar un registro electrónico casero que podría agotar. Me encanta cuando se pone juguetona y cocina gazpachos imposibles con ragamuffin y una melodía naif, como en el caso de “Little Acorns”. El tercer disco es el debut de The Accidental, proyecto folktrónico de Sam Genders, miembro de Tunng. Para salvar el escollo han confiado en “accidentalizar” (como su nombre indica) sus frágiles canciones: colocar pequeños ruidos en serie a modo de percusiones o introducir cantos de pájaros como si de un instrumento se tratara. Parece algo natural pero resulta demasiado artificial. Un disco (sólo) bonito que se evaporará más rápido cuanto más se hable de él.

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