Otras voces: (declaraciones obtenidas durante 2002)

Alaska: “Había un punto de conexión entre la nueva ola y los que llegaron después: Marta Moriarty y su galería. Marta empezó a trabajar con artistas como Ceesepe o Alberto García-Alix, e incluso aparece en la película que Alberto hizo para La Edad de Oro (“Amor Apache”, emitida en tres entregas en el mes de enero de 1985). Yo me puedo colocar en el extremo opuesto a Borja Casani, pero al final terminan uniéndonos personajes comunes a nuestras vidas. El panorama era distinto al de 1981. En ese año estaba la revista Dezine. Nosotros éramos más afines a ellos, porque tenía un planteamiento más pop. No tenía la vuelta de tuerca de La Luna de Madrid, que era una publicación que nada tenía que ver con nosotros.”
Carlos Berlanga y yo siempre fuimos un poco tontos, en el sentido de que éramos demasiado elitistas y admirábamos a la gente sólo porque tuviera ciertos conocimientos. Ahora que lo pienso, de las personas valorábamos más su cultura que su inteligencia. Para admirar a alguien, considerábamos algo esencial que tuviera muchos libros en casa. Era un punto previo, una nota de prejuicio que teníamos Carlos y yo. Éramos muy soberbios. Teníamos muy claro lo que nos gustaba y lo que no. Y si alguien no nos interesaba ni le mirábamos a la cara. En cambio, para nosotros Paloma Chamorro era lo más.”

Mario Vaquerizo
: “En mi primer año de carrera tuve que elaborar un trabajo de investigación sobre un medio de comunicación y elegí la revista DeZine. El número de septiembre de 1981 fue el último que sacaron. Reflejaba muy bien lo que era la nueva ola, aunque recuerdo una entrevista a los Zombies firmada por José María Marco, que acabó como asesor de José María Aznar, que no sé muy bien lo que quería expresar. Creo que ellos tampoco. Era un poco confuso. Había incluso artículos de opinión de Federico Jiménez Losantos.”

Carlos Tena
: “En el origen de la Movida yo sólo veo ganas de bronca y de acabar con tanto rojo. Tenía mucha gracia que los universitarios de entonces eran gente que odiaba a los universitarios de antes. En aquel espacio empieza a colarse gente, simplemente porque les gustaba la libertad con la que se podían hacer las cosas. Si no me falla la memoria, en aquella primera época yo nunca he visto más estilos musicales presentes en una sala de conciertos sin que hubiera conflictos de ningún tipo. Había heavys, after-punks, rockers, y no pasaba nada, excepto cuando llegaban dos mods borrachos y se pegaban con dos rockers. Sin embargo, luego empieza a disgregarse todo y la gente que hace un determinado tipo de música ya no se mezcla con los otros. Es una especie de gremialismo que a mí también me parece peligroso. Es entonces cuando comienza ese circo mediático llamado “la movida”. Tuvieron que sufrir también un ataque frontal de cierta gente que veía que allí no había tanta consistencia y que el discurso cultural, social y político que desarrollaban era nulo. Yo creo que detrás de la movida sí había algo, aunque sólo fueran ganas de hacer cosas, lo cual no nos condujo a nada porque España es un país de cobardes. Y luego el circo se amplió aún mucho más cuando entró gente que en un principio había renegado abiertamente. Cuando en 1981 discográficas como Hispavox o RCA empezaron a fichar a aquellos grupos, la movida se expandió, perdió su intención original y ahí empezó la debacle de todo aquello. Se masificó demasiado. La virtud está en encontrar el punto medio entre la masificación y el elitismo. Cualquier movimiento que empieza a hacer pupa, es aplaudido por unas minorías o comienza a empapar el tejido social, corre el peligro inminente de que se contagie de la comercialidad más pasmosa. Pero hasta entonces hay que defenderlo.”
Alaska aseguraba que ella descubrió el punk en la revista Diez Minutos, viendo a Ramoncín. Yo nunca le respeté. Cuando era el rey del pollo frito me parecía un artista de circo. Nunca le creí cuando decía que le gustaba el rock. Tampoco puse un disco suyo en la radio porque me parecía un comediante, aparte de un demagogo profundo. Lo que quería Ramoncín era salir de un mundo proletario como era el de Vallecas con el único propósito de encumbrarse, poco más o menos la misma filosofía de que hizo gala el PSOE.”

Patricia Godes: “Había entonces dos sectores de la movida: la babosa, encabezada por Nacha Pop, que no veían “Trazos” ni “Imágenes”, y otra, en la que me incluiría, de gente más inquieta, menos convencional y también más pretenciosa.”
“Toda la obra de esa época de Sigfrido Martín Vegué tenía un montón de citas. Por ejemplo, ibas a una exposición suya y te encontrabas con un cuadro que se llamaba “I Don’t Know What To Do With Myself”. Entonces te dirigías a él y le decías: “¡Hombre, Burt Bacharach!”, y él te contestaba: “Eres de los míos”. O  a pie de cuadro ponía una cita de una ópera que identificaba a los de su grupo. Carlos Berlanga, Herminio Molero, Manolo Campoamor… todos estos eran músicos, pero también pintores por una casualidad generacional. Habían empezado con los tebeos y luego se vieron influenciados por ese rock teatral de los setenta. Pero se pueden contar con los dedos de una mano.”

Rafa Cervera
: “¿El papel de Mecano en la nueva ola madrileña? Pues el de tres niñatos jipis que hacían canciones pop que estaban más cerca de Ana Belén que de Alaska y los Pegamoides o Gabinete Caligari. Su problema tenía un diagnóstico claro: no habían traspasado la barrera de 1977.”