Otras voces:

Alaska: “En mi caso accedí a hacer el reportaje por Paloma. En aquella época estábamos mucho tiempo juntas porque yo vivía con Ana Díaz, que fue ayudante de Paloma  en los primeros programas. Nos lo pidió y si Paloma nos pedía algo no le podíamos decir que no. Era Paloma. Menos mal que en aquella época las relaciones de Nacho y mías con Carlos eran muy buenas, porque de lo contrario aquella reunión hubiera resultado aún más tensa. Todavía veo el programa y sigo sufriendo por Paloma. Fue un horror. No sé como pudo sacar adelante aquel primer programa, porque en la entrevista cada uno miraba a un lado y nadie quería hablar.”
“Cuando empieza a emitirse La Edad de Oro yo estaba entrando en una depresión de la que no salgo, curiosamente, hasta que termina el programa, hacia 1985. Toda aquella época me pilla en una etapa personal muy oscura. Estaba muy peleada con el mundo e inmersa en una nube. Acudí como espectadora a varios programas, sobre todo en la segunda etapa, porque Ana Curra era azafata y nos pasaba invitaciones.”
“Había un programa de televisión en Inglaterra que se llamaba The Tube, que se emitía en el Channel 4 de la BBC, y nos servía un poco de referencia; así que cuando Paloma arrancó La Edad de Oro sentimos unos lazos de igualdad respecto a aquello hitos que entonces considerábamos inalcanzables. Visto con perspectiva, La Bola de Cristal era el positivo – se emitía los sábados por la mañana – y La Edad de Oro – los martes por la noche – el negativo en cuanto a la intención de ofrecer una nueva televisión cultural. Era un momento de creerte que podían aparecer cosas totalmente distintas a las que admirábamos, que se limitaba a  Londres y Nueva York. De todos modos, no lo viví con euforia, en parte porque vivía con Ana y era testigo del esfuerzo que costaba sacar cada programa adelante. Tenía muy presente el enorme e ingrato trabajo que suponía. Por lo demás, lo veía como algo normal de mi vida. Una tarde cualquiera íbamos a una exposición de Guillermo Pérez Villalta y luego a Rock Ola a ver a Bauhaus, y eso era precisamente lo que pasaba en La Edad de Oro. Era un reflejo muy real de lo que era mi vida… y la de cinco más, vamos a ser realistas, porque la inmensa mayoría del público que iba al programa iba a tomarse el bocadillo y la cerveza; y les daba igual una entrevista con Pablo Sycet o con Robert Mapplethorpe, más que nada porque no sabían quien era Robert Mapplethorpe. A la gente que le podía interesar era una parte mínima, incluso, del público potencial que tenía La Edad de Oro.”
“Supongo que los que criticaban este elitismo ahora se quejan del grado de democratización al que hemos llegado. Digamos que ahora tenemos la moral, la televisión y las leyes que dicta una asociación de vecinos, que son mayoría. Y yo eso no lo quiero, cuando soy lo más normal del mundo. Además, si el planteamiento de La Edad de Oro no era válido, ¿cuál era la otra opción? Carlos Tena ya tenía su programa, que a mí me resultaba interesante porque siempre me ha gustado mucho la música. Nacho Canut y yo nos poníamos a ver Popgrama y nos gustaba ver un vídeo de Creedence Clearwater Revival, porque nunca habíamos visto a esos señores melenudos tocando. Y culturalmente nos gustaba aprender cosas, pero no nos sentíamos identificados con aquello.”

Patricia Godes: “Kaka de Luxe no han sido influyentes. El mito se levantó después. Con el paso de los años, a Manolo Campoamor los amigos de sus hermanas le decían que le habían visto actuar, pero él dice que no es verdad. Que para todos él era el niño tonto que salía disfrazado a cantar y que si toda la gente que dice haber visto en directo a Kaka de Luxe fuera verdad hubieran llenado estadios.”