La única vez que se encontraron Tena y Calviño fue a propósito de Las Vulpess. Incomodado por la presión del director de ABC sobre la opinión pública, Felipe González llama un día al entonces Director General de RTVE a su despacho para averiguar lo que había pasado realmente y con qué objetivo se había montado el escándalo. “Sé de buena tinta – asegura Carlos Tena –  que Felipe González pensaba que yo le había metido un gol, que aquel desagradable affaire de Las Vulpess había sido diseñado por mí con premeditación y alevosía para torpedear al PSOE, porque yo todavía tenía el carné del Partido Comunista”. El caso es que Calviño llamó a su despacho a Tena y, según el periodista, la conversación se desarrolló en los siguientes términos:

–    Carlos, ¿qué preparas después de esto?
–    Voy a emitir un video muy gracioso de un grupo gallego que se llama Siniestro Total. La canción se llama “Sexo chungo”.
–    ¿Me lo puedes poner?

Carlos Tena asegura que nunca ha visto reírse tanto a un director general de RTVE.

–    ¡Pero que gamberro eres! – continuó Calviño -. Lo que ocurre es que me están presionando desde el Congreso de los Diputados, pero no sólo ha montado en cólera Ansón y los de Alianza Popular; incluso los de mi propio partido me dicen que tengo que hacer algo contigo porque estás crispando al país.
–    ¿Yo crispando el país? ¡Pero si mi abogado dice que el escándalo público va a desparecer! Además, nadie sabía lo que decía la letra hasta que apareció publicada en ABC.
–    Mira, Carlos, a mí la música me importa un bledo. Lo único que quiero es no tener que estar todos los días rindiendo cuentas en el Congreso.

“Fue la única vez que hablé con Calviño – afirma Tena -. Lo de Las Vulpess no le preocupó en absoluto, pero no sólo no le quitó el sueño a él. En petit comité, la gente bienpensante del PSOE se reía de lo que estaba ocurriendo en la calle. Y no sólo aquí. Recuerdo que el New York Times sacó un titular que decía: “El juez y la zorra”. También se hicieron eco diarios de prestigio como La Republica o La Stampa. Incluso en ABC, Jaime Campmany escribió del asunto de forma muy irónica porque, aunque sus colaboradores más cercanos no lo admitieran públicamente, todo el mundo pensaba que aquello fue una metedura de pata de Ansón”. Unos días después de presentarse la querella ABC dedicó dos páginas a una encuesta sobre la canción en cuestión. Bajo el titular de “Repulsa nacional por la canción obscena en TVE” se recogía la opinión de 17 personalidades entre las que se encontraban dos académicos de la lengua, el director del diario católico Ya, varios diputados del centro y la derecha, la presidenta de Padres de Familia, algunos directores de periódicos que no se caracterizaban precisamente por su talante plural y, como únicas voces de la cultura y el espectáculo, Lola Flores e Irene Gutiérrez Caba.

Carlos Tena consiguió salvar el cuello, pero sus diferencias con la clase política no dejaron de pasarle factura. “En 1989 Pedro Piqueras me llamó para trabajar en televisión, en el telediario de la primera cadena llevando la parte cultural. Entonces llegó la orden de Alfonso Guerra a una señora que se llamaba María Antonia Iglesias, una persona adscrita al PSOE y humanamente bastante siniestra, que sin encomendarse a dios y a nadie dijo que aquello estaba terminantemente prohibido. Me he enterado más tarde que los motivos fueron que había puesto a parir públicamente a Felipe González. Me consideraban un personaje incómodo, así que ese mismo año me desterraron a Radio Exterior de España; me dejaron en un pasillo y no me dieron trabajo. Estaba por allí, me iba a jugar una partida de billar, volvía, hasta que me harté de la situación y pedí la baja definitiva. Antes de llegar a esta situación límite para mí me habían negado la excedencia alegando que era una persona absolutamente imprescindible. Fue la época en que tuve que tomar por primera vez en mi vida pastillas para la depresión, pero me dije: ¿yo tomando pastillas toda la vida? Así que pedí la baja y me largué de TVE en un momento de cabreo que luego lamenté porque me quedé sin sueldo fijo”.

“Normalmente estas cosas suceden porque salen antes de tiempo – reflexiona Tena – y el público no está preparado para ello. Ahora mismo, puedes meter algo como Las Vulpess en televisión y no pasa absolutamente nada. Recuerdo cuando The Beatles vinieron a Madrid y les entrevisté. Tenía 20 años y una invitación para ir a la rueda de prensa. Allí estaba Luis del Olmo, que decía que eran unos peludos. Jesús Hermida y otros les preguntaban cosas como: ¿os gusta el flamenco? o ¿habéis probado la paella? Y también recuerdo que cuando asesinaron a John Lennon salió Luis del Olmo a escena diciendo lo maravillosos que eran The Beatles, aunque precisamente no era eso lo que comentó entonces. Aquí todo el mundo se ha apuntado a caballo ganador. Yo antes asustaba con mis opiniones a los viejos, mientras que ahora son los jóvenes los que se llevan las manos a la cabeza, por ejemplo, con mis comentarios sobre Operación Triunfo. Pero, volviendo al tema, cuando se desató el escándalo de Las Vulpess yo ya sabía lo que pretendía Paloma Chamorro con el programa que iba a comenzar: tener su propio escándalo.”