Así titulaba la edición digital del periódico The Guardian, sección cultura, el pasado mayo. Y no es de extrañar, en los últimos años el estancamiento del techno más bailable, el bluff generalizado del minimal-techno, la incapacidad del house para trascender más allá del timbal ibizenco y en general, la falta de imaginación del planeta dance, han regenerado las cubetas de las tiendas especializadas a base de temas ya editados con ingredientes soul, disco, kraut e incluso prog-rock. Ya no se lleva el remix, ya no se usa la palabra remezcla, ahora es todo edit, re-edit o recut. A los nombres ya consagrados de Prins Thomas, Todd Terje o Lindstrom -todos nórdicos, por cierto- se han unido nuevos talentos como el francés Pilooski -el gran abanderado gracias al boom del re-edit de Frankie Valli & The Four Seasons, “Beggin” (679 Records, 2006)- o los ingleses Beyond The Wizard’s Sleeve, con el dj inglés Erol Alkan al mando. Incluso han aparecido algunos sellos dedicados sólo a rescatar perlas olvidadas de la época dorada via re-edit, RVNG (label yankee con conexiones con DFA y el programa de radio Beats In Space) o Bear Funk (Steve Kotey, de Chicken Lips) son quizás los más destacados. Por supuesto no hace falta decir, que todo este material nace en muchos casos desde la pura ilegalidad, se edita sin permisos, se planchan los vinilos -en tiradas limitadísimas de 1000 o incluso 500 o menos copias- con etiquetas blancas y se crean alias artísticos para confundir de una supuesta caza de autores o búsqueda de derechos legales. Encontrar uno de estos edits es casi siempre ir en busca de lo imposible. No hay distribución, y las pocas copias que circulan siempre acaban en las mismas tiendas, donde suelen darse los discos “en mano”. Evidentemente no circulan mp3 más que en los blogs especializados y ninguno de los temas se puede encontrar en programas p2p, guardando así un aura de exclusividad que le da un plus al comprador de tan preciado plástico. Hace poco, una subasta de un edit en ebay rompió toda lógica al alcanzar los 300 dólares (estamos hablando de un tema no original, casi un pirata). Y sigue el auge: En la tienda inglesa Phonica, probablemente la tienda líder en música de baile en Londres, el porcentaje de ventas que ha alcanzado el re-edit supera ya el 40% del total de la tienda. Ya deben estar diciendo eso de “next big thing”.

La práctica, cómo no, no es nueva. Dj’s como Frankie Knuckles o Larry Levan empezaron a reeditar algunos temas en los años 70 para tener versiones extendidas con las que pinchar más cómodamente. Pero con el paso de la música disco a mejor vida con la llegada del house, todas estas prácticas empezaron a ser subterráneas y por extensión, muy aisladas. Una vez más, estamos hablando de los tan cacareados ciclos, una vuelta de tuerca de la muy agotada música de baile moderna.

¿Qué será pues, lo próximo?