Cada vez se editan más discos y podemos dedicarles menos escuchas (también se piden y emiten los veredictos más rápido, ya sea en blogs, revistas o los amigos en los bares). Me da que este aumento de velocidad favorece que pongamos bien a los grupos con prestigio. O eso o ando más perdido que nunca. Ahí va la lista de bajones de 2008.

TV On The Radio
¿Qué le ven algunos a este disco blandito, previsible y ochentero? “Dear Science” parece a ratos una colección de caras b de David Bowie (el de los noventa) y en otros suena a muzak para bares fashion (la guitarra de “Crying” es para llorar de mala). Qué vuelva la tensión visceral de sus comienzos.

Kanye West
Le han criticado, sobre todo, por el abuso del autotune, pero el mayor problema de “808`s & Heartbreak” son unas melodías y estribillos dignos del simplón de Akon o del peor R.Kelly. En las letras aburre con todos los tópicos sobre “qué solo y triste se está en la cima”. Podemos salvar de la quema “Love Lockdown” (la única realmente buena) y otras menores como “Say you will” , “Street Lights” o “Welcome to heartbreak”. Un disco de dos estrellas.

Kieran Hebden / Steve Reid
Tenían todos los ingredientes para crear una bomba, pero al alianza de Four Tet con un batería curtido con los grandes de la música negra (James Brown, Ornette Coleman, Fela Kuti…) no ha dado los frutos esperados ni en el flojillo “Daxxar” ni en el discreto “NYC” (tampoco en los anteriores, salvo alguna canción suelta).

Calle 13
Las letras de Residente siguen funcionando, pero el grupo ha caído en la vieja trampa de “que no nos encasillen”. Les guste más o menos, sus mejores canciones son las más machaconas y guarrotas, esas que más confían en las vibraciones del reggaetón . Suenan hasta gringos. “Los de atrás vienen conmigo” contiene varias de las peores bases de su carrera.

Tote King
Su anterior trabajo, “Un tipo cualquiera”, contagiaba con sus estribillos frescos y sus letras cotidianas. En “T.O.T.E” se le ha subido el pavo y se ha venido abajo el voltaje musical. Se acerca cada vez más a la triste media del hip hop español, con su pose “qué auténtico que soy y que poco lo digo”. Baja, hombre, que aún no eres Jay-Z.

Matthew Herbert
No se me ocurre mejor comentario que los bostezos que provocaba su directo. Suena más cerca de Groove Armada que nunca. El artista ideal que contrata un ayuntamiento para quedar supermoderno (con dos o tres discos de retraso). Una pena que cuanto más famoso se hace peores sean sus desafíos político-musicales (con lo bien que estuvo en la gira de “Goodbye Swingtime”). El título es lo mejor de este “There’s Me and There’s You”.

Randy Newman
Dejemos aparte la polémica de su canción “A few words in defense of our country”. Hasta los fans más veteranos saben que la inspiración de este maestro del pop caústico se debe de haber tomado un año sabático mientras él componía “Harps & Angels”. Qué vuelva, que no hay muchos compositores capaces de hacer lo que él hace.

The Bug
Recuerdo haberle visto en una Primavera Sound hace cuatro o cinco años y me dejó boquiabierto con su ruido brutal y un mc jamaicano que cantaba desquiciado mientras arrancaba las páginas de una revista de tendencias. “London Zoo” ni mata ni engorda, como mucho es un buen anzuelo para que los fans del sonido Manu Chao hagan la transición al dubstep, drum & bass y demás sonidos alucinógenos. Dicho esto, “Poison dart” funciona y “Jah War” demuestra musculatura. El resto suena bastante estandar.

Posdata: También fue un muermo serio lo último de Madonna. Van muchos discos seguidos flojeando. En “Hard Candy” pone otra vez el piloto automático del aeróbic disco-pop ochenteno. Quizá el problema es que apenas tiene competencia que le anime a superarse. O que los fans tragamos con cualquier cosa que haga.

Hace un año por estas fechas: Siete decepciones de 2007.