Sin entrar en sus muchas otras virtudes, Quentin Tarantino nos enseñó que se pueden elaborar distintos guiones para describir una misma situación: todos los caminos llevan a Roma. Lo digo porque llevo media hora con la hoja en blanco sin saber por dónde empezar con “Alpinisms” (Ghostly Int. 2008) de School Of Seven Bells

1) Alejandra y Claudia Deheza son dos hermanas con aprendizaje –visto el video en clave acústica de “White Elephant Coat”- de folk de alcoba –aunque más Low que Joni Mitchell– que abandonan su proyecto On! Air! Library! Al conocer a Benjamin Curtis, guitarrista de Secret Machines tal vez ya un tanto aburrido en el callejón sin salida del exceso sonoro en que se ha enfangado el grupo. Juntos combinan las fragancias celestiales de las dos bellas hermanas con las posibilidades electrónicas que el guitarrista ha experimentado con el hipnotismo kraut al servicio de estructuras pop.

2) Érase una vez Stereolab. Voces femeninas sobre pulsos metronómicos teutones susurrando tonadas de dream pop. School Of Seven Bells serían la versión actualizada que cambia la parte francesa por la americana.

3) Hace mucho tiempo, 4AD propuso con Cocteau Twins una fórmula que combinaba lo angelical con lo inquietante. Voz femenina enfrentándose a instrumentos de escuela fría. Esa postal ambivalente de fuego y hielo se ha reproducido durante años, básicamente en grupos de la misma 4AD. Unos hijos desubicados serían School Of Seven Bells.

4) Aunque su nombre pretenda rendir homenaje a una escuela de carteristas andina, las voces femeninas de School Of Seven Bells parecen las de dos monjas devotas de 4AD que le han alquilado el claustro a una orden germana pariente de Ratzinger cuyos miembros, antes de colgarse los hábitos, durante años estuvieron metiéndose toneladas de química en cualquier orificio del cuerpo mientras escuchaban a Neu! y Kraftwerk. El alquiler lo comparten con un guitarrista pagano.

5) Ya estoy harto de la etiqueta Brooklyn. No pasa día sin que de allí salte a la palestra una nueva banda. Ahora les toca el turno a las hermanas bla bla bla… Aquí las concesiones tribales son menores que las de otros vecinos del barrio, limitándose a piezas muy específicas –Wired For Light” y su pulso arábigo aparte, la más flagrante se encuentra en su myspace, se llama “Trance Figure” y, como su nombre indica, se desliza con hipnotismo ascendente- y la pintura del diseño interior de la funda del cd.

Por si aún quedan dudas, aquí van unas cuantas frases pensadas al azar mientras escuchaba las canciones:

“Iamundernodisguise”. Folk irlandés con pulso de metal.

“Half asleep”. Robótica de acuario, líquida, angelical. El single.

“For Kalaja Mari”. A veces la fórmula encaja a duras penas. Con calzador.

“White Elephant Coat”. Una plegaria camuflada.

“Connjur”. El ritmo entra perezoso hasta llegar al meollo de la melodía, expuesta con teclado sutil en la mezcla. Necesito más volumen para sumergirme en sus meandros.

“Sempiternal/Amaranth”. Dividida en dos partes. En la primera se ponen el mono de faena industrial. Fantástica. En la segunda todo es más disperso aunque ligado por esta devoción que Secret Machines siempre han profesado por las grandes odiseas sonoras. Once minutos.

“Chain”. Dos ángeles cantando en la nómina de New Order y Depeche Mode.

“My Cabal”. Mírales los zapatos. ¿Shoe qué? Despedida desde lo alto.

Reflexión: “Alpinisms”, con su título, alcanza objetivos de cotas notables, pero el grupo podría, si se concretan los tibios apuntes étnicos, aspirar a cotas aún mayores. ¿Se llamaría entonces “Andinisms” el siguiente? Yo espero que el tercero sea su “Himalayanisms”.