He de confesarlo; siempre he mostrado debilidad por el sello norteamericano. Ya desde su primera referencia, el trallazo “House of Jealous Lovers” de los después ultracool The Rapture, el sello mostró unas señas de identidad que no engañan a nadie.
La producción. No en vano, detrás del acrónimo Death From Above, están dos productores como la copa de un pino: James Murphy -al que obviaré de momento-, y el infravalorado Tim Goldsworthy, el hombre detrás de los primeros latidos de UNKLE, los primeros pálpitos de David Holmes (el del segundo y alabado disco para más exactitud) y el primer revival moderno de punk-funk con Radio 4 (el guerrillero y clashiano “Gotham”), y los ya citados The Rapture. Sus más recientes trabajos, no hacen sino encumbrarlo y acercarle más al mainstream bien entendido: Hercules & Love Affair y Cut Copy. Tim Goldsworthy además siempre será recordado por co-fundar el sello Mo’Wax junto a James Lavelle. Con el sello arrancando, pronto se repartieron los roles para empezar a tomar las primeras decisiones: Goldsworthy se encargaba de la búsqueda e investigación del sonido y Murphy era el relaciones públicas y ojeador de bandas.
Las primeras referencias, con las cuales se forjó el sonido marca de la casa, incluían siempre producción de uno de los dos (o de ambos) que a la postre, marcarían el camino a seguir en un futuro: sacar un 12”, producirlo, e incluir un remix en la cara B. Un asentamiento de marca en toda regla. Así salieron muchos de los primeros doce pulgadas: Delia Gonzalez & Gavin Russom y su trip espacial “El Monte”, J.O.Y., (el proyecto paralelo de Yoshimi P-We, de Boredoms) y su alucinógeno “Sunplus”, o el musculoso y efectivo “Get up, Say What” de Pixeltan, banda de hardcore arrebatada por Murphy al label de San Francisco Troubleman.
Los fichajes. Cuando en el año 2002, ya en la cumbre del sello, con LCD Soundsystem totalmente instalados en la élite del dance más rockero, y con unas ventas nada despreciables a nivel de maxi-singles (“House Of Jealous Lovers” despachó 8000 copias en vinilo), DFA decide fichar a Black Dice. No son pocos los que no entienden qué pasa por la cabeza de James Murphy. Un grupo de corte ruidista y experimental entra en la corte del rey Arturo por la puerta grande. Un mini-álbum y dos LPs grabados en poco menos de dos años y el grupo subiendo como la espuma. Habían dado otra vez en la diana.
Sin embargo, mucho más fructífero fue el siguiente paso: James Murphy conoce a Trevor Jackson en un viaje a Londres y sella un acuerdo de distribución con el sello del británico, Output. Los americanos consiguen entrar en el mercado europeo por la puerta grande de la mano de un sello de gran reputación y, en cierta manera, con muchas cosas en común con el sello neoyorkino. Los resultados no se hacen esperar. DFA goza de gran repercusión y fama -también en Europa-, pronto logra colocar incluso algún disco en el top de ventas inglés. Fueron de nuevo The Rapture con su disco “Echoes”. A las pocas semanas, ficharon por Universal.
En 2006, Murphy les pide a unos jóvenes con aspecto de nerds universitarios, que le acompañen en una gira por Europa, es así como la mayoría de mortales descubrimos a Hot Chip. Una nueva diana. DFA les publica dos 12” y les remezcla también por partida doble.
El último fichaje de DFA fue a la postre, el más lógico en la escala de sucesos de la marca. James Murphy se deja seducir por el poder de las multinacionales y firma con EMI para que sus discos (los de LCD Soundsystem, cuidado) sean distribuidos fuera de los EEUU. Al firmar, Murphy impone el mismo acuerdo y las mismas condiciones para DFA, el sello. Y efectivamente, Hot Chip firman también por EMI. ¿Casualidad? Es así como llegamos a la última parte… (continuará)
