Después de unos meses viéndolas venir, con la música de baile confundida por el impacto del minimal-house alemán, DFA parece parado como sello. Murphy exprime su tiempo girando con LCD Soundsystem, recogiendo premios y nominaciones a los Grammy, llenándose los bolsillos pinchando con poca o menos fortuna, recopilando sus remixes en dos discos y viendo como el monstruo que creó está en proceso evolutivo. El revival punk-funk se agotó y el dúo es consciente de ello. El año pasado, la escudería se bifurca y nace Death From Abroad, subsello asentado en Londres y que el propio Murphy justifica con la frase “nace de la frustración de no poder acceder a todo lo que viene del otro lado del Atlántico”. Salen cuatro 12” en cinco meses. Así pues, ya estamos instalados otra vez en Europa (Output desapareció a finales de 2006) y preparados para lo próximo. Llega una etapa de regeneración con algunos de los fichajes más recientes del sello. DFA a partir de ahora:

Syclops. Maurice Fulton en un alter ego que no tiene nada de nuevo. Murphy licenció dos maxis aparecidos en 2004 en Tirk, o lo que es lo mismo, Nuphonic. El álbum vio la luz en Mayo. Altamente recomendado.

Prinzhorn Dance School (foto). Banda asentada en Brighton, de claro corte post-punk y con un sonido muy minimalista. Bajo prominente y una voz rocosa son las señas de identidad. Curiosos.

Shocking Pinks. Dúo neozelandés con el multiinstrumentista Nick Harte en sus filas. En su país se le comparaba con Brian Wilson (ahí es nada). Hacen un pop refinado, shoegazer y moderno. A descubrir.

Hercules & Love Affair. Quizá sea el hype-dance de la temporada (las lisas así lo corroboran). Poco puedo decir sobre uno de los bombazos que más ríos de tinta ha provocado estos meses. Sin entrar en temas musicales, estamos de nuevo delante de un disco con una producción exquisita. Es un disco que nunca será valorado en su justa medida.

Hay más nombres por venir: Free Blood (John Pugh de !!!, con disco ya bajo el brazo), Yacht o la más reciente alianza con los sellos Supersoul y Rong están ya en las tiendas. Murphy anunció recientemente planes de expansión para el sello, con muchas caras nuevas.

El camino hacia la cima es evidente: 8 años después de su fundación en el Lower East Side, Murphy y Goldsworthy han encumbrado a algunos artistas, acercándose a ellos y tocándolos con su varita mágica, los han dejado marchar cuando han querido ir en busca de ambiciones mayores, y lo que sin duda más admiro: siempre han tenido las cosas muy claras, son un equipo perfecto en el mundo del dance menos cerebral, con unas pautas de autocontrol y exigencia muy altas y un acabado final del producto absolutamente envidiable. James Murphy es uno de los empresarios más inteligentes que quedan hoy en día y un perfecto ejemplo de cómo progresar sin perder un ápice de identidad. Reune las cualidades en el estudio de Steve Albini y tiene el compromiso editorial de Ian MacKaye. Salven las distancias y tendrán la llave.