Y con tanta disputa, ¿disponías de tiempo suficiente para hacer las tres mezclas en cada emisión?

“Teníamos dos días para hacer la prueba de sonido de monitores, la de megafonía, la de emisión y, finalmente, un ensayo con cámaras. En la primera etapa de La Edad de Oro nunca se llegó al ensayo con cámaras e incluso, en el programa de Culture Club (emitido el 3 de noviembre de 1983), no se llegó ni a la prueba de megafonía.”

 

Recuerdo el caos del comienzo de la actuación de Culture Club. El sonido era tan débil que aquello parecía poco menos que una prueba de sonido improvisada.

“Y yo siempre maquinando una solución de urgencia para que el público no se echara encima del grupo y los músicos no se pusieran nerviosos. Y ese clima de tensión muchas veces repercutía negativamente en el humor de los artistas, que parecían mucho más bordes de lo que realmente eran.”

 

¿Aprovechaste el descanso que hubo entre las dos etapas del programa para enderezar un poco el rumbo del aspecto técnico del programa? Si es que había manera de hacerlo, claro está.

“Más que simplificar el proceso técnico, lo que se conseguí fue contar con un técnico de sonido que no amenazara a los artistas. Estoy hablando de José Luis Fernández Rizo, al que John Cale quiso contratar tras su paso por La Edad de Oro. José Luis ya estuvo presente en el último programa de la primera etapa, uno tan ambicioso que sin él no se hubiera podido hacer, ya que tocaban cuatro grupos en directo, uno detrás de otro, como eran Tuxedomoon (en su segunda visita al programa), Armoury Show, China Crisis y Lords Of The New Church. En aquellos momentos eso sólo podía sacarlo él y con una elaboración previa bastante cuidadosa.  El sonido de toda la segunda etapa del programa es responsabilidad suya.”

 

¿Recuerdas su mayor logro?

“Pues el programa dedicado a Lou Reed (emitido el 12 de marzo de 1985), que consistió en la grabación del concierto que dio en Barcelona, dentro de la gira de promoción de su disco “New Sensations”, y la entrevista que le hice algún día antes en San Sebastián. En la grabación de Barcelona no pude estar porque nada más entrevistarle tuve que volverme a Madrid para preparar el siguiente programa. A Barcelona acudieron el productor, la realizadora y, naturalmente, el técnico de sonido. Nada más regresar a Madrid me cuentan que aquello había resultado una odisea. Resulta que se dio el habitual conflicto entre los técnicos del artista y el de La Edad de Oro: los primeros no dejaban trabajar al segundo e intentaban imponerle sus criterios. Como ya estábamos escarmentados, antes de acudir a la grabación habíamos firmado un contrato con una cláusula en la que se contemplaba la independencia del trabajo de nuestro técnico de sonido; contrato que se pasaron por el forro, ya que los técnicos de Lou Reed boicotearon al nuestro. Por si fuera poco, el manager del músico había intentado agredir al productor, Carlos Rapallo, que era el mismo cenutrio fascista que había puesto la cláusula de conciencia al programa de Psychic TV. La consecuencia de aquella trifulca fue la desaparición de una pista de sonido, concretamente de la guitarra de Lou Reed. Tuvimos que sacarla de la nada. Intentaron boicotear el programa pero gracias a Fernández Rizo se consiguió emitir un sonido digno.”