Un tipo rubio con greñas hasta la cintura, barba poblada y michelines, llamado Benji Hughes –Charlotte, Carolina Del Norte-, deambula sin prisas sobre el escenario. Importa poco si lleva un cigarrillo entre los dedos o bebe con pajita algo metido en un vaso de plástico mientras con la otra mano sostiene el micrófono. A la anomalía de su trote lento se suma una camiseta blanca: no hay metalero ni seguidor de Meat Loaf que se rebaje a eso. De lo más profundo de su corpachón brota una voz viril de tono nasal sombrío no muy lejano al de Beck, para entonar canciones de pop cortas y serenas. Y, como vergüenza parece que es lo último que le sobra, se ha atrevido a juntar veinticinco para debutar nada menos que con un doble álbum. Se titula “A Love Extreme” (New West 2008) y es una gozada.

 

El primer cd consta de once temas. Tras un instrumental suave para abrir boca, Benji pone las cartas boca arriba con “Tight Tee Shirt”, cuyo texto, unido a esa voz en ese cuerpo –con esa facilidad para hilar fino-, remite imperceptiblemente a maestros de la sutileza describiendo a un viejo verde como Randy Newman. “You Stood Me Up” y “Waiting For An Invitation”, igualmente accesibles, evocan con concisión clarividente el pop de Eels, percibiéndose cada vez más una ironía –rayando la sorna- desgraciadamente ausente en el panorama pop actual.

 

El segundo cd sigue encandilando con pequeñas grandes perlas (la producción de Keefus Ciancia es diáfana). En unas se intuye a Midlake (“Girl In The Tower”), en otras a Ron Sexmisth, a Richard Hawley e incluso a Jimmy Webb. La descripción más divertida no obstante la he leído en Internet: un cruce entre Leonard Cohen y Prince en manos del estilista de Lynyrd Skynyrd.

 

Cuando va repitiendo sin parar la frase que da título a la canción “All You´ve Got To Do Is Fall In Love” –no sé si a modo de orden o de ruego-, no puedo evitar sonreír. Porque, si no eres de las que priman lo físico y el amor a primera vista, corres el riesgo enamorarte locamente de Benji. Y no harás mal negocio.