Siguiendo con la premisa abordada en el post de Maupa, algunos discos aportan más a unos que a otros. Por ejemplo, escuchando el corto álbum homónimo de Little Joy, pueden resultar distintas las impresiones según tengas relación con Brasil o no. Lo he discutido con amigos hasta la saciedad: algo tiene este país que atrapa. Si has estado y más aún si has residido allí. Tengo la certeza que, pese a los paisajes, la cultura, la gastronomía o el nivel de vida, son los habitantes quienes finalmente conforman la imagen de su nación. Y la manera de los brasileños de encarar la vida, ese positivismo que traspasa condiciones sociales, me embriaga.

 

Así, si leo que Fab Moretti –miembro de The Strokes nacido en Rio de Janeiro– y su novia Binki Shapiro se han juntado con Rodrigo Amarante –ya conocido en este blog con Orquestra Imperial– en un trío llamado Little Joy, pues corriendo a por el álbum. Por si no fuera aval suficiente, se encarga de la mezcla Thom Monahan  y de la producción un maestro con los tonos sepia como Noah Georgeson, a quien acompaña en “Don´t Watch Me Dancing” su compinche Devendra Banhart (para los adictos a los datos, Nick Valensi y Adam Green ponen voces en “Keep Me In Mind”).

 

El cóctel de influencias es fulminante. Si al pop directo e infalible de los Strokes iniciales –no tan lejano del que Amarante presentaba en Los Hermanos, incluso por su deje lánguido- se le añade la sensualidad brasileña –no sé si Binki tiene o no tiene voz, pero cada sílaba que pronuncia, sea en inglés o portugués, viene envuelta en un jarabe de almíbar- y ese eco vintage de un Georgeson avezado en los atardeceres de Los Angeles –sobre todo los que producen los distintos tipos de guitarra acústica utilizados-, tenemos asegurado un billete para viajar hasta los momentos más dulces de nuestra memoria. Con un punto final, en “Evaporar”, repleto de saudade.

 

¿Pequeña alegría? En minutaje. Grande en su corazón.