Paloma Chamorro: “En mi listado de ruegos y peticiones, había solicitado al jefe de los estudios de Prado del Rey que dejara fumar porros a los invitados y artistas en el plató durante el tiempo que duraba el rodaje. Me dieron permiso, pero lógicamente sólo verbal. De todos modos, Prado del Rey pertenece a Pozuelo de Alarcón y allí mandaba la Guardia Civil. Si querían podían meterse dentro del plató, aunque yo tenía mucho cuidado de que no se viera ningún uniforme ni en el encuadre de la cámara se colara ningún tricornio.”

Rafa Cervera: “A Paloma la admiro, sobre todo, porque aquella experiencia del directo era terrible. Todo el mundo estaba pegado a los artistas y a los periodistas, buscando salir en el encuadre de la cámara para que su familia les viera. Además, sin parar de murmurar y hablar. A Paloma le decían continuamente cosas cuando se dirigía a la cámara. Le llamaban Vilma a gritos, por el pelo y los vestidos que llevaba, a lo Picapiedra. Casi no le dejaban hablar. Y todo en directo. Mientras, ella tenía que permanecer impertérrita lidiando con auténticos cafres, ya fueran artistas nacionales o internacionales. No tenía nada que ver con lo visto anteriormente en un plató; además, teniendo en cuenta la talla de los artistas que llevó. A Paloma siempre se le acusó de tener mal humor y de ser borde, pero ahora me doy cuenta de que para sacar aquello adelante tenías que ponerte los galones de sargento. Aquello recordaba a “Anarchy in the UK”: que si el grupo se emborracha, que si te insulta, que si se sacan la polla, que si no les da la gana contestar a tus preguntas,… y todo eso en un ambiente donde la gente no paraba de murmurar y de increpar.”

Alaska: “Por mi manera de ser, para mí sobraba la participación del público. Supongo que Paloma quería mostrar algo vivo y por eso contó con él en el plató. Detesto las manifestaciones de masas y me da igual que cogieran el autobús en la puerta de Rock-Ola para ir a Prado del Rey o que fueran a buscarlo a un instituto. Pero de vez en cuando podías reconocer entre el público a Ceesepe, por ejemplo, que ni siquiera era mencionado ni invitado a hablar a lo largo de todo el programa, y eso está muy bien; invitar a artistas a tu programa pero como simple público.”

John Cale, mientras era entrevistado: “Me siento como un animal enjaulado observado por cientos de espectadores.”