Otra relación amor/odio. Mi primer contacto con Chairlift ocurrió con la canción “Bruises” –popularizada gracias a un anuncio- y su tremendo gancho. Voz femenina entrando sin aspavientos hasta la cocina, directa, orgullosa de sus atributos poco sofisticados aunque –como Kate Nash– demoledores. Después vendría la confusión del primer álbum “Does You Inspire You” (Kanine 2008). Un elenco de temas variado –muy variado: tan variado que raya lo disperso- a cargo de un trío cuyo mayor rédito mediático consiste en haberse mudado de Colorado a Brooklyn y codearse con los nuevos famosillos del barrio. Lo de la confusión viene a cuento por la disparidad de influencias. Ser un trío con chica y empezar el álbum con un título como “Garbage” provoca asociaciones miméticas y, aunque más bien peregrino el ejemplo, no es del todo descartable. Aquí hay rock, o sea chicha eléctrica, y también pespuntes electrónicos, subyaciendo un halo blues –tramos secos entre silencios dramáticos- con referentes tan distintos como Depeche Mode (“Earwig Town”) o P.J. Harvey y Yeah Yeah Yeahs (“Make Your Mind Up”). A veces no funciona –el redoblar cansino de “Territory”- y otras sí, como el derivado de country opiáceo “Don´t Give A Damn”. También me gusta el arreglo de guitarra final de “Somewhere Around Here” –porque básicamente me recuerda “My Favorite Year” de Destroyer, uno de mis momentos a recuperar del 2008-, lo cual nos lleva al productor Britt Myers, también de The Essex Green.

 

Resumiendo, con el transcurso de los meses el disco va ganando puntos por una polivalencia –en principio obstáculo- que guarda entresijos de sonido coherente. También estarán presentes en South By Southwest.