Durante unos instantes, al escuchar los primeros compases de “Walking On A Dream” (Virgin 2008) de Empire Of The Sun, pensé que mi devoción por Luke Steele  se tambaleaba. El genial compositor australiano a cargo del proyecto The Sleepy Jackson –un EP y un álbum grandiosos, más otro de proporciones melódicas rayando la perfección como “One Was A Spider, One Was A Bird” (Astralwerks 2006)- se había juntado con Nick Littlemore del dúo Pnau para juntos -con el asesoramiento del otro miembro Peter Mayes– dar rienda suelta a sus más oscuras obsesiones ochentenas.

 

Tanto el nombre del grupo –novela de James G. Ballard y film de Steven Spielberg– como la mismísima portada de lamé espacial –entre los pelos teñidos de Europe y el fondo de arquitectura “Star Wars”– parecían indicar el viaje a un cuarto de siglo atrás. Datos que se corroboraban en la textura aterciopeladamente –y prehistóricamente- electrónica de los arreglos, con reminiscencias de italo disco, en falsetes dignos de Scissor Sisters emulando los gritos de rata apaleada de Bee Gees –“Walking On A Dream”, “We Are The People”: el gen australiano- y en el talante romántico agridulce –Pet Shop Boys: “Half Mast”, “Country”- de los estribillos.

 

Pero, repito por si no ha quedado claro, Luke Steele es un genio del pop. Lo presenta todo ensamblado con un trazo conceptual que, cuando se tuerce –“Delta Bay” o el funky pazguato de “Swordfish Hotkiss Night”- resta puntos a su aspiración de obra maestra, pero que es de un magnetismo irresistible. Como buen camello a la puerta del colegio, Luke le pone algo a su caramelo/canción que capaz de despertar las adicciones más abyectas. Los teclados a plomo de “The World” recubren de gelatina carmesí una tonada lenta digna de una pista de baile oscura con bola de espejos, y una no menos sentida “Without You” se encarga de rellenar con plasma de rojo cegador los corazones más oxidados por el tiempo.

 

¿Había dicho ya que es un genio del pop? ¿Sí? ¿Y que “Walking On A Dream” es un disco de pop genial?