Si no existiesen, habría que… Mejor no sigo por ahí. Además de ser una manera bastante tópica de comenzar un texto, la verdad es que uno no quiere siquiera imaginarse la no-existencia de un grupo como Milky Wimpshake. O sea, TIENE que haber grupos así. Llámenlo justicia poética o ley no escrita del universo: por cada insulsez que nunca se ha parado a pensar en qué sentido tiene su música, por cada esteta que canta la belleza de un mundo que comienza y termina en su propio ombligo, por cada La Unión, tiene que existir algo que compense la balanza.

Bien. Ese algo es Milky Wimpshake, un trío de Newcastle que, como nuestros Carradine, no tiene reparos a la hora de escribir canciones donde los estribillos pop, los comentarios políticos, las luces y sombras del amor y el arrebato del punk se unen para formar una aleación más firme que el esqueleto de adamantio de Lobezno. Como Billy Bragg liderando a los Ramones: canciones de amor para punk rockers, canciones protesta para fans del pop.

Pete Dale, principal compositor del grupo y buen salvaje que a estas alturas del siglo veintiuno aún no sabe lo que es una cuenta Pay Pal, lleva dieciséis años volcando su corazón anarquista en álbumes y singles dispersos por sellos como Troubleman Unlimited Records o Fortuna Pop!. Los completistas, minuciosos y entusiastas pueden intentar recomponer el puzzle discográfico en la página no oficial del grupo. Aviso: la tarea se complica cuando uno descubre que Pete ha estado, está y probablemente estará envuelto en infinidad de grupos paralelos, fanzines y sellos discográficos. Oh, Pete.

No importa. Quien busque, se encontrará con un buen puñado de canciones como soles, inagotables variaciones en clave indie punk sobre ese momento en que, en plena manifestación, alguien te coge de la mano. Todo ello expresado con gracia, ternura y ese ingenio cotidiano que tan bien les funcionaba a Hefner. “Leer a Noam Chomsky / escuchando a los Ramones / tiene sentido para mí / porque los necesito a ambos. / Quiero saber sobre la distorsión mediática / de la política exterior de los Estados Unidos, / pero también necesito a los tontos / de Joey, Johnny y Dee Dee” o “La música es capaz de darte energía para salir a luchar, / pero yo prefiero la música para hacer el amor, / así que te vuelvo a recordar / que los Wimpshake no son unos luchadores. / La verdad es que somos amantes, no guerreros” son pequeñas muestras de la recompensa que espera a los que se animen a investigar.

“One Good Use for My Heart”, un Ep de cinco canciones publicado en otoño del 2008 por Fortuna Pop!, es la última entrega de Milky Wimpshake hasta el momento. Incluye reveladoras versiones de “(If You Want to Know the Time Ask a) Policeman”, carga antipolicial de Yummy Fur, el mítico grupo indie de Glasgow en el que tocaron futuros miembros de Franz Ferdinand y 1990s, y “This Old Heart of Mine (Is Weak for You)”, el clásico northern soul de los Isley Brothers. Dos referentes que ayudan a acabar de definir la propuesta del grupo, un cóctel molotov de vitriolo y miel (que los fans españoles siguen suspirando por ver explotar encima de un escenario).