No recuerdo en qué medio se te acusó de servilismo hacia el entonces alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván. Fue con ocasión del concierto que dieron The Smiths en las fiestas de San Isidro. Te dirigiste a él como San Tierno.

“Bueno, es delicado de explicar. Me acababa de enterar que Tierno tenía cáncer y yo, que soy una sentimental, me puse a echarle piropos. Pero, por otra parte, a él le debió sentar fatal, porque no soportaba ese tipo de trato.”

 

¿Qué opinión tenías del “alcalde de la Movida”?

“Tengo una opinión privada y otra pública. En público siempre le puse muy bien porque como alcalde de Madrid me pareció maravilloso. Cuando Tierno Galván prometió que iba a quitar el Scalextric de la plaza de Atocha y, al ganar las elecciones, lo primero que hizo fue empezar a desmontarlo, creí en dios. Madrid cambió para bien; desde él lo ha hecho para mal. Luego tengo una opinión privada de un tipo que era bastante maquiavélico. Pero tengo que matizar que lo que realmente dije en el programa de los Smiths fue “gracias a San Isidro y a San Tierno tenemos a The Smiths en Madrid”. Pero la verdad es que ni uno ni otro, sino gracias a mí.”

 

Pues cuéntanos.

“La historia es la siguiente. El Ayuntamiento había contratado a The Smiths para tocar en el Paseo de Camoens y yo, por separado, les había contratado para retransmitir su concierto. Pero cuando llega el momento de empezar a desplegar el operativo, me encuentro con que el Ayuntamiento había firmado con The Smiths un contrato que no podía cumplir. Las normas de seguridad del Ayuntamiento le obligaban a establecer una barrera de separación entre el escenario y el público, creando una zona donde sólo se permite el acceso a seguridad y prensa restringida. Pero el contrato que firmamos con el grupo establecía en una de las cláusulas que tenían que tocar en contacto directo con el público, poder darle la mano a sus fans.”

 

¿Cómo se solucionó el problema?

“La solución me la dieron unos niños. Justo cuando empezamos a instalar el operativo en el Paseo de Camoens, aparecen unos niños con unas flores y nos piden que se las demos al grupo. En ese momento tuve una idea y se la planteo a los Smiths: ¿qué os parece si esa zona restringida que necesariamente tiene que colocar el Ayuntamiento, en lugar de llenarla de miembros de seguridad y periodistas, la llenamos de fans vuestros? Y el grupo encantado, porque el espectáculo de Morrissey incluía un acercamiento a la primera fila y a lo que se negaba era a tener delante a señores de uniforme y periodistas. Pero esto es habitual cuando están los ayuntamientos por medio. A mí también me ocurrió algo parecido en Zaragoza con Spandau Ballet… Me estoy acordando de algo que ocurrió también  en la época de La Edad de Oro. Se organizó una noche de rock desde toda Europa y desde cada país actuaba un grupo. En Sevilla iban a actuar UB40 y Dinarama, pero al final no se pudo realizar el concierto. Carlos Tena salió al escenario justificando que el concierto no se iba a celebrar porque llovía, pero la verdad no era ésa. Para organizar el concierto y la retrasmisión a mí me habían quitado el técnico de sonido (Carlos Fernández Rizo), el iluminador (Celso García), la realizadora (Matilde Fernández) y el productor (Carlos Rapallo), y mientras, yo seguía haciendo como podía La Edad de Oro. Con todo esto y una cantidad de dinero equivalente a toda la invertida en la primera etapa del programa no fueron capaces de poner en pie el evento.”

 

¿Cuál crees que fue la razón?

“La misma. Porque habían firmado contratos contradictorios. UB40 exigían en el contrato que tras la prueba de sonido no se podía mover nada, mientras que a la vez se firmaba a Dinarama como teloneros. Todo ello porque un cerebro debía tener los télex de los contratos guardados en el cajón y no se preocupó ni de leerlos. El cerebro no era otro que Enrique Nicanor, entonces director de la Segunda Cadena. Al cabo de un tiempo, con el concierto de los Smiths en el Paseo de los Camoens, yo no hacía otra cosa que esperar que lloviera, porque la solución es tan fácil como poner un impermeable a la cámara.”

 

¿Qué te parecieron Morrissey y Johnny Marr?

“Divinos. Yo estaba enamorada de Johnny Marr. Estaba nerviosísima cuando les hice la entrevista en Torrespaña la mañana anterior al concierto…”