Pese a una inclinación temporal –por motivos obvios de sequía- hacia la cantera norteamericana, mi solidariedad con el pop británico seguirá incólume por los siglos de los siglos. Es como un dogma de fe. Ni se discute. No se trata de esgrimir el argumento manido de The Beatles ni de otros grupos de similar ralea en el presente caso, sino de recurrir a ejemplos de pop más plebeyo, trivial, a veces incluso chabacano, pero siempre con una puntería endiabladamente certera a la hora de disparar a nuestros corazones. ¿Qué hubiera sido de nosotros sin el Elton John 1970-1975? ¿Qué hubiera sido de nosotros sin los Madness post “My Girl”? ¿Y qué hubiera sido de mí –no de los demás: sé que o los ignoran o los desprecian- sin Dodgy? Pop. Desde el chisporroteo de las burbujas de un refresco o el sonido que hace el maíz al estallar en palomitas –popcorn- hasta los estribillos inolvidables de una canción de Camera Obscura.

 

Saturday Morning Pictures es un dúo formado por Johnny Wilks y Tobias Hounsham, músicos bregados –Slam, Mungo Jerry, aquellos Rialto con un buen primer álbum con portada tipo “El Resplandor” que deberíamos rescatar aunque solo fuera por la canción “Monday Morning”- en los circuitos más modestos del pop británico. Y “It´s Cool To Hate The Singer” (Snapper 2008) una obra que transpira experiencia y buen gusto –mezclada con sudor de pub provinciano- por todos sus poros. Como suele suceder a menudo con este género, la primera impresión es la de una colección de canciones  intrascendentes que pueden funcionar como banda sonora de momentos que requieren toda la atención puesta en otros menesteres. Pero el caso es que éstas se rebelan con descaro y enseguida reclaman nuestro interés. La pieza titular es de una cadencia lisonjera optimista inmune a cualquier revés. El piano de “Old Melodies” tira de Burt Bacharach`Walk on by, no hurry´ , cantan después en “Perry Season” zigzagueando con pinceladas jazz entre Surrey y California: por cierto, al igual que The Thrills, en “Go Figure” mencionan Santa Cruz– hasta caer en el estribillo de pop inglés. De hecho todas las piezas se apoyan en los teclados armónicos de Hounsham, siempre entre el brillo del verano y la calidez templada de principios de otoño; cuando el cuerpo más cariño precisa.

 

Ah, y la mención a Elton John no es gratuita. Quien piense que “Madman Across The Water” (EMI 1971) es un álbum especial, disfrutará con “Ship To Lincoln”, la última canción.