La Edad de Oro coincide en el tiempo con los últimos coletazos del after-punk y la explosión de la nueva ola. El after-punk intentó integrar conceptos artísticos dentro de su oscura imagen, mientras que la nueva ola (o new wave) rompió de raíz con ello, incorporando el color y maneras menos tensas. ¿Cómo viviste este cambio?
“El after-punk se autoproclamaba como una pseudo-vanguardia, pero no era ni más ni menos que la imitación pop de la cultura, la imitación pop de la revolución. El lenguaje pop es frívolo y hasta necio, así que para escuchar vanguardia escucha a Ornette Coleman, para escuchar música clásica escucha a Stravinsky y si quieres hacer la revolución vete al mayo del 68. El pop sólo puede frivolizar conceptos elevados.”

Así aparece la pose.
“La pose se ha convertido en un concepto pop desde el momento que fija la pertenencia a un grupo, pero la pose puede tener una influencia social y puede servir de expresión individual.”

Muchos grupos del after-punk incluyeron el discurso político como parte de su identidad. Entre lo endeble de algunas posturas y lo caótico de las traducciones simultáneas de La Edad de Oro, algunas entrevistas se volvieron esperpentos.
“Es común encontrarte con traductores profesionales que antes de empezar su trabajo exigen hablar con la persona a la que van a traducir para meterse en contexto. En cambio, da la impresión que en La Edad de Oro los traductores no hablaban previamente con los artistas. Parece que Paloma quería conducirles hacia la tesis que ella defendía en aquel momento: una edad de oro juvenil, cultural, musical y plástica. La cuestión política, aunque surgiera en alguna entrevista por parte de los entrevistados, no estaba presente en el discurso de Paloma. Ella tenía una línea muy definida en cada entrevista y cuando el artista no la seguía se creaba una incomunicación total que conducía al caos. Y hablando de los textos políticos, recuerdo haber visto el programa de Killing Joke. No me gustó nada. Los textos eran huecos, un elemento más para fortalecer una imagen opresiva.”

Pero no está de más recordar que por el programa pasaron Durutti Column.
“Eran la excepción, ellos estaban politizados de verdad. Pero la actitud de la mayoría había que entenderla como una boutade. Había músicos que llegaban con esa actitud, que dirían Kaka de Luxe, de “pero qué público más tonto tengo”, incluida las presentadora. Creo que las líneas políticas que se podían extraer de alguno de los programas no tenían ningún valor. Paloma no lo buscaba y en los grupos había una tendencia a ponerse pedantes cuando les invitaban a un programa cultural y se les trataba a ellos mismos de vanguardistas. Alguno debía pensar: “yo me tiro el rollo aquí y digo las palabras de más de cinco sílabas que conozco”.”

¿Crees entonces que el programa, más que establecer un criterio, se dejaba llevar por las tendencias?
“Se dejaba un poco guiar por las modas, pero no sólo le ocurría a La Edad de Oro. Creo que esto ahora también sucede, pero no tiene un apoyo teórico como entonces. Es algo muy madrileño. Viviendo en una ciudad turística como era Castellón, de pequeña alucinaba cuando las hermanas de mis amigas llegaban con la última moda. Las francesas y las barcelonesas no eran tan esclava de la última tendencia; no tanto como las madrileñas, que cada año parecían personas distintas. Si estaba de moda la torera corta, todas iban con torera corta. Valencia, en cambio, es muy clásica. Pueden llevar ropa muy cara encima pero la hacen durar más; o, aunque no la hagan durar más, el look no cambia tanto. En Madrid, en cambio, pasaba lo contrario y eso lo hago extensivo a la música. Lo que ocurre es que con la reivindicación de la frivolidad frente al progre que despreciaba las modas, el ir a la última y el cambio permanente de look se toma por bandera. Está muy bien explicado en “Enamorado de la moda juvenil”, de Radio Futura.”