Recuerdo una entrevista, cuando ya estabas fuera de TVE, en la que afirmabas con cierta ironía que La Edad de Oro nunca existió.

“Es que era una buena razón para creerlo. Hubo un momento en que empecé a sentirme demasiado abrumada porque veía que había creado cierta escuela, en el peor de los sentidos. De repente empezaron a aparecer programas de televisión que eran intentos que se podían parecer a cosas que yo ya había hecho, no sólo en La Edad de Oro, sino también en Imágenes y Trazos. Llegué a pensar que la pintura se puso demasiado de moda en los ochenta y que yo había tenido un poco de culpa, debido a ese trabajo que había realizado en televisión en los setenta. Probablemente sea una vanidad excesiva, pero estas fantasías a veces te sorprenden. Como me parecía que todo lo que pudiera salir de ahí era horroroso, a veces decía que me negaba a reconocer eso como hijo de mi trabajo, o como posible heredero. También, cuando veía como miembros de equipos míos trabajaban en otros programas intentando hacer cosas parecidas se me ponían los pelos de punta. En un principio, dije aquello por lo imposible que pudiera parecer, pero, desde luego, no quería verme como responsable de nada parecido a eso.”

 

¿Crees que ahora mismo sería posible un programa como La Edad de Oro? (esta entrevista fue realizada en 2002)

“Creo que no, fundamentalmente por un problema de falta de voluntad. En su momento se pudo hacer porque Ramón Gómez Redondo se empeño en que saliera adelnate. Pero La Edad de Oro hacía también lo que podía; no era el espejo perfecto de esa época o al menos el que hubiera deseado ser. Hubo muchos artistas que se quisieron traer y no pudimos, por problemas de fechas o de dinero. Pero ai ahora mismo hubiera una voluntad firme, la idea se podría llevar a cabo, aunque con contenidos diferentes. En vez de exposiciones estaríamos hablando de instalaciones, y en vez de algunos grupos se traerían DJs. Y llevar a cabo este tipo de programa es muy barato, comparado con sonorizar grupos de rock.”

 

Pero La Edad de Oro se apoyó en un marco interdisciplinar en el que “los músicos iban a galerías y a los pintores se les veía por los conciertos”, como has comentado alguna vez. ¿Crees que sigue vigente?

“Creo que la sociedad ha retrocedido en muchos aspectos como en lo referente a libertades, aspiraciones artísticas o formas de vida avanzadas. Creo que vivimos un momento bastante conformista, aburrido y poco creativo. El avance del neo-liberalismo está conduciendo a un mercado de esclavos, aunque siempre hubo una mayoría de conformistas nada rebeldes. Si se desea que exista un programa como La Edad de Oro, con contenidos artísticos múltiples y a la vez se quiere ejemplarizar mostrando cosas avanzadas política y culturalmente, habría que ponerse a trabajar en serio, porque es posible aunque tendríamos que movernos por otros derroteros. A lo mejor, habría que irse a Londres a rodar artes plásticas antes que grabar conciertos, pero creo que ese concepto de cultura juvenil, entendida como ese lugar donde pueden convivir perfectamente la alta cultura y la cultura popular, sigue vigente. Parece que a la gente joven le es más sencillo aunar esos dos campos. Yo siempre he tenido repartidos mis amores entre la cultura popular y la alta cultura. También he sentido la necesidad de desasnar intelectuales, en el sentido de que la mayor parte de los escritores no saben una palabra de pintura y la mayor parte de los pintores no saben una palabra de música moderna. Desasnar intelectuales es muy necesario, pero desasnar analfabetos es indispensable. Aplicar este tipo de criterios a un programa con voluntad progresista y de vanguardia técnica en la televisión es perfectamente factible. No tendría que competir con internet y las plataformas digitales, sino integrarse en ellas. En España, el handicap que tenemos es el hiperdesarrollo de la bazofia de la televisión basura, pero todo esto se deriva del hecho de que en España no existe una verdadera televisión pública. Si existiera, sería una realidad encontrarnos con alguien que tuviera la voluntad de sacar adelante un programa de vanguardia, tanto técnica como de contenidos. Como hice yo en su momento.”