It’s as if Joy Division, Can and the Human League are confined together in one room”. Probablemente una de las pegatinas frontales de CD más desafortunadas de cuantas he leído en muchos años, por lo alejado del contenido y lo erróneo de la introducción. Y es que muchas veces con pifias de tal calibre, las compañías discográficas alejan al verdadero comprador interesado en la adquisición del compacto y le inducen al desengaño una vez en casa y con el disco sonando. Me llegué a preguntar si la persona que escribió eso llegó a escuchar el contenido.

 

Bronnt Industries Kapital son Nick Talbot, también en Gravenhurst, y Guy Bartell. Se acaban de inmiscuir en la nueva religión del pop electrónico de nuestros tiempos: krautrock y bandas sonoras, una interconexión lógica que no hace muchas semanas nos devolvió al mejor David Holmes. Sintetizando: Philip K. Dick y Ennio Morricone, Neu! y Goblin (Claudio Simonetti se ha convertido en todo un referente hasta para technokids tipo Justice), Lovecraft y el Mellotron como símbolo de identidad, y haber sabido releer alguna banda sonora con cierta propiedad y conocimientos dogmáticos –patrones rítmicos marciales, melodías juguetonas- , algo de lo que también pueden presumir: Häxan, cinta documental escandinava de ¡1922!, reconstruida en 2007 y publicada en DVD por Tartan, incluyendo la nueva banda sonora, es su pequeña aportación al mundo del cine.

 

En su nuevo disco después de algunos desvaríos con el sello Static Caravan, “Hard For Justice” (Get Physical, 2009), aplican uno a uno los tics que hacen que un disco tan sobado como este parezca una pequeña maravilla y te pueda hacer pasar una buena tarde: electrónica sci-fi para oídos parcialmente entrenados, krautrock descontextualizado, lametones de Stereolab sin toque francés ni voces melancólicas, canciones con títulos a veces ridículos (“An Index Of Corporate Art”, “Objects & Purpose”, “Threnody for the Victims of Lucio Fulci”…) e instrucción puramente de escuela de arte en plan St. Martins (dejar 25 segundos de silencio entre la primera y la segunda canción es excesivo). Sin embargo no hace falta esforzarse para entrar de lleno en la limpieza de su sonido, la claridad con la que se exponen las ideas y el toque vintage que llena el disco de hermosas composiciones de delicado sonido analógico.

 

Este es un disco que, en el fondo, retrata la escasez de ideas de ‘Lightbulbs’ de Fujiya & Miyagi.