Siempre he identificado más la esencia del punk con la ingenuidad que con la agresividad, así que mientras Thomas Function no se dejen la inocencia entre posibles cantos de sirena o la desmotivación acabe con ella, no veo fácil que sus imparables estribillos se alejen de mi lado. “Celebration!” es un título apropiadísimo para un estreno al que no se le despega una sonrisa malévola durante su agitado recorrido.

Aceleren, aceleren. No hay otra manera de entrar en las canciones de estos cuatro chavales de Alabama. Viniendo del sur profundo no es de extrañar que entre la inercia punk que contagia todo el disco se encuentren raíces de country, folk y rock añejo. Pero con lo que marcan la diferencia es con gestos que no les son precisamente cercanos en la distancia. De Nueva York se han traído las modulaciones vocales de Tom Verlaine (“Filthy Flowers”) y, mirando hacia el otro lado del Atlántico, John Lydon debe estar aún buscando a quienes le robaron esa manera tan suya de escupir los versos, entre el desprecio y la ironía brutal. Thomas Function consiguen, en lo que dura un chasquido, cambiar de estilo sin por ello mudar la piel. Descreídos y con un desbordado sentido del humor, sus letras, catapultadas a piñón fijo, son de efecto inmediato y no dejan pie para la reflexión. Con la guitarra como centro de operaciones, a menudo delegan sus decisiones en órganos trotones y una sección rítmica que nunca pierde el aliento. ¿Mi canción favorita? “Snake In The Grass”: la canción que nunca llegaron a componer los Stranglers. Entre flashes variopintos se consolida la imagen de un Howard Devoto sureño. Porque el recuerdo de unos Violent Femmes puestos de speed parece más obvio.

No vean en “Celebration!” un gran salto adelante. Dirijan mejor su mirada hacia arriba: ese el lugar que les corresponde a unas canciones tan vivas y agitadas que hacen una fiesta de sí mismas. Trece grandes celebraciones cuyo contagioso ímpetu parece sólo igualado en el pasado por los maravillosos Dexys Midnight Runners. Unos desempolvaron el manual mod con tácticas tiránicas y estos vienen a abonar sus raíces con las vitaminas de los punks. No necesitan más tiempo. Tampoco tu confianza: “No queremos reír los últimos, sólo esperamos a que te mueras” (“Peanut Butter And Paranoia Jam”).