¿Soul Jazz Records? ¿Numero Group? Este verano me quedo con Strut, sello que en su segunda etapa viene afianzando su labor pedagógica sin dar palos de ciego. El recopilatorio “Black Rio 2” y el tercer trabajo de la serie “Inspiration Information” me hacen tener la certeza que para esta temporada no hay elección mejor.

Como embajador de la explosión brasileña desde su residencia del club londinense Batmacumba, DJ Cliffy ha sido el encargado de continuar el trabajo donde lo dejó siete años atrás un primer volumen, también en Strut. La idea era desvelar una escena ninguneada con los años por el mediático tropicalia, mucho más cool y elitista que lo que demandaban los chavales de raza negra de las grandes urbes en Brasil. Porque Gilberto Gil, aunque peleó en primera fila con los rebeldes tropicalistas, representaba más bien la voz negra en las altas esferas. El proceso de ruptura cultural fue alejándose de los problemas de fondo. También la samba, que en su intento por representar a todos acabó siendo la imagen del carnaval de Rio de Janeiro.

El soul entró en Rio a finales de los sesenta gracias a la inquietud de exiliados como Tim Maia. Líos de drogas en los Estados Unidos le devolvieron a casa. Eso sí, con una imponente colección de vinilos que rentabilizar. El impacto fue tal que la industria brasileña se sobrepuso a la larga sombra de la censura y acogió por primera vez una escena musical predominantemente negra que no fuera la samba. Las fiestas cada vez se hicieron más numerosas y hasta los culebrones televisados de los setenta iniciaban sus capítulos a ritmo de soul carioca. Aunque crecida con la sofisticación a lo Isaac Hayes o las melodías vocales del northern soul, la escena dio su salto definitivo al adoptar el modelo de James Brown. Artistas como Os Diagonais o Renata Lu aprendieron los pasos de baile de Mr. Dynamite. Pronto empezaron a importarse sus ropas y calzado. Lo que se vendía como la esencia del soul negro instalada en las raíces brasileñas cada vez tenía menos de realidad autóctona. Hasta los artistas escogían sus nicks en inglés. Por eso es tan curioso que en una escena tan masculina y anglicista fuera una mujer con un speech personal quien compusiera uno de los temas clave. El magnífico “Poema ritmico do malandro”, de Sonia Santos, revela una estructura poética de groove intransferible en la que se pueden apreciar hasta arreglos de exotica como los de Martin Denny.

Otra de las joyas primaverales del sello fue el tercer trabajo de “Inspiration Information”, serie que buscar encajar estilos diferentes para crear algo nuevo. Tras convencer a Amp Fiddler y Sly & Robbie, ahora arriesgan con un doble salto con tirabuzón. El jazz etíope de Mulatu Astakte busca conexiones con el colectivo galáctico The Heliocentrics. Pero, más que encontrarlas, ambos se ven abocados a un alucinante espacio mental en el que aquellas orquestas sinuosas que conocimos a través de la serie Ethiopiques se ven reforzadas y dimensionadas con el aporte rítmico del colectivo y sus sofisticadas armonías de piano. Si Sun Ra levantara la cabeza… volvería tranquilo a su tumba. Su legado cósmico planea por buenas manos.