Aunque publiquen un álbum llamado “Swoon” (Dangerbird 2009) como el primero de Prefab Sprout, el sonido de Silversun Pickups –ya desde su nombre, referente a un club en la esquina entre Sunset y Silver Lake boulevards- no puede esconder la denominación de origen: Los Angeles. Ni la comparación con The Smashing Pumpkins (aunque sean de otra megápolis, Chicago) o, si se quiere mantener el referente vecinal por encima de lo musical, Jane´s Addiction. Esa acometida brutal, tremendista, con un retintín de rock megalómano salpicado por burbujas sintéticas y que sin embargo, en vez de fluir como el típico taladro, lo hace como una masa elegante, compensando los decibelios con arreglos orquestados y una voz capaz de explorar astutamente los vértices de su candidez pop. Es verdad que “It´s Nice To Know You Work Alone” puede considerarse como rock duro políticamente correcto. Que el último minuto de “Panic Switch” –un tema que en su versión unplugged de sus videos resulta ser una maravilla acústica- y de “Sort Of” es atronador. Que cuesta digerir la épica sosegada de “Draining”. Y que globalmente, al igual que Garbage, la perfección de su pulso metronómico, junto a la espectacularidad del sonido si se sube el volumen, trae a la memoria los reinados superados de las multinacionales. Pero esa misma perfección ultrajante del discurso, al ser misericordiosa gracias a lo vulnerable de la voz, deja al descubierto la esencia pop –el pop más facilón por cierto, el de Smokie o Lobo– de las composiciones.

 

Travesuras prefabricadas. Heridas limpias, sin desgarro. Aún así, como en el caso de “Siamese Dream” (Virgin 1993), me tienen irremisiblemente atrapado.