Hace ya casi una década que el nombre del californiano Jason Robert Quever ronda por los pasillos más oscuros del mundo de la música. De hecho, publicando como Papercuts, “You Can Have What You Want” (Memphis Industries 2009) es su cuarto álbum. Durante todo este tiempo se ha ganado la reputación trabajando –como músico o ingeniero: es propietario de Pan American Recording Studio– en los discos de mucha gente con talento incontestable, como Cass McCombs, Casiotone For The Painfully Alone, The Moore Brothers o James Jackson Toth, amén de editar sus discos en Gnomonsong, el sello de Devendra Banhart y Andy Cabic de Vetiver.

 

El álbum, sustentado por unos teclados que van del indie al dream pop, es básicamente apacible. Entre lo flotante planeador se balancean melodías –ni extraordinarias ni inauditas: simplemente agradables- de registro sencillo –como en el caso de East River Pipe, pocas florituras vamos a encontrar adecentando el armazón- que le dan un toque general de psicodelia dulzona –“A Peculiar Hallelujah”– bastante más recatada que la de colegas como The Skygreen Leopards. Ha influido en la grabación, según Quever, la presencia de Alex Scally de Beach House y la amistad –giró con ellos- de Grizzly Bear. Plácido y placentero, “You Can Have What You Want” atrapa, entre sus rayos matinales neblinosos, migajas vitales de languidez.