Supongo que no solo me ocurre a mí, sino a la mayoría de aficionados a la música. Cuando me enfrento a sonidos menos accesibles y no consigo asimilarlos enseguida, padezco una especie de complejo que solo puedo disipar a base de escuchas reiteradas. ¿El disco no me entra porque soy tonto, o porque no va dirigido a personas con mi gusto? Insisto e insisto hasta que un buen día me doy cuenta que me gusta; o hasta que me hace desistir e izar bandera blanca confesando mi ineptitud para disfrutarlo.

 

Uno de los ejemplos más recientes en el primer caso es “Under And Under” (In The Red 2009) de Blank Dogs. He estado dándole cancha durante semanas, sabiendo que tiene algo que se me resistía y que, el día que lo pillase, iba a empezar a comprender. Mike Sniper, su artífice, procede de un lugar de la costa este norteamericana donde en verano acuden los turistas a divertirse, y donde en invierno el cemento vacío produce sensaciones ambivalentes. De modo que su música, aunque sucia por fuera, mantiene la gallardía melódica. Es de gatillo fácil –“No Compass”-, dispara metálico con la guitarra marcando las convulsiones, pudiendo provenir de cualquier catacumba donde en 1980 montasen aquelarres Gary Numan o Suicide. Es de reverberación opaca –“L Machine”-, urbana –colaboran Crystal Stilts, y en otras Vivian Girls-; el sonido de lo roto, de lo ofuscado, saltando por encima de la guitarra acústica. Con un punto de herrumbre majestuosa –“Open Shut”-, no sé si más Joy Division o más New Order (o tal vez más Colder). Es ritmo imparable, implacable: con “Setting Fire To Your House” empiezo a presentir que voy a comprender. Cortante “Around The Room”, seca como un acorde en forma de estilete, hurgando en busca de un espacio que le deje respirar. Es alemana –“Blue Lights”– reincidente. Es –por la entrada de “The New Things”– incluso Radiohead. Y a su manera, muy a su manera, es triste perpetrada tras su soledad; ansía ser querida. De modo que, si te gustó “In This Home On Ice” de Clap Your Hands Say Yeah, también te gustará “Tin Birds”. Y si te gustó “Lesser Matters” de The Radio Dept, escucharás una guitarra parecida en “Face Watching”.

 

Post punk con electrónica disfuncional enmarcado en grandes canciones cortas, arcaicas, hipnóticas, minimalistas, claustrofóbicas y, a su modo, vorazmente pegajosas.