Un supuesto dúo sueco, totalmente desconocido y anónimo, evita tener que hacer la reseña biográfica y por tanto anula las únicas palabras objetivas de cualquier opinión o crítica musical. Sólo sabemos su nombre: jj.

“Nº2” en la continuación del EP “Nº1”, ambos publicados por Sincerely Yours y de adquisición directa a través de su web (¡aún quedan!) previo pago, claro.

Si el primero era una sencilla declaración de intenciones, una simple excursión sin pernocta, este segundo es todo un viaje, de largo recorrido, pero con un equipaje exiguo, mínimo, con una maleta de cabina que contiene lo justo para viajar sin ataduras, sólo 29 minutos de pop para que el viaje sea liviano, agradable, un viaje para disfrutar.

El comienzo con “Things Will Never Be The Same Again” es una muestra instantánea y precisa de las intenciones de la travesía, de ritmos tropicales acompasados con estrofas alegres y melodías para cantarnos que después de la marcha nada será igual, el viaje lo cambia todo. Tras ella, el single perfecto. “From Africa To Malaga” viene adornado de una percusión exótica, supongo que para ambientar a un sueco un periplo de África a la Costa del Sol. Sin duda es una canción perfecta para degustarla desde su primera escucha y, a pesar de no ser mi favorita, se mantiene muy bien después de repetirla decenas de veces.

Tras ofrecernos la primeras golosinas, cual bolígrafos para los niños del norte de África o baratijas y whisky a los indios americanos, empiezan a sacar de la maleta los verdaderos motivos para el viaje. “Ecstasy” es toda una exploración pop por terrenos electrónicos para darnos de bruces con la guitarra de “Are You Still In Vallda?” y esa voz femenina que nos vuelve a descolocar y a transportar a pretéritos tiempos de coro y grupo de iglesia, de los cuales apostaría que proceden estos chicos.

“My Love” y su increíble final sirve para dar paso al más increíble comienzo de “Intermezzo”, entre las cuales sería obligatorio eliminar el segundo y medio de pausa entre canción y canción. Las risas y las voces monosilábicas son el único descanso para afrontar la recta final del viaje con “My Hope And Dreams” y “Masterplan” que se disfrutan entre más risas y voces, donde la felicidad del viaje se vislumbra por la perfecta conjunción de los teclados y una voz melodiosa que describen la perfecta armonía del viajante y su visitado entorno.

Y el retorno, lo más duro, “Me & Dean”, el domingo, pura canción de iglesia -mi prueba más irrefutable- que me traslada a cualquier parroquia católica de la América más profunda, donde un grupo de chavales ensayan la canción que ensalzará el momento de la comunión de feligreses extasiados por la atmósfera musical.

¿Se puede llamar pop electrónico? Pues sí y no, en su mayor parte se podría etiquetar, pero para mí es mucho más fácil creer que es puro y sencillo pop creado con un equipaje imprescindible, sin maquillaje, en el que no hay que eliminar capas de ruido para que pueda destellar una perfecta melodía.