Me dirijo a ti, amigo de este blog. Aunque tal vez debiese tratarte de usted, que ya tienes una edad. Que las has visto de todos los colores y que sabrás apreciar este manojo de canciones en toda su valía. Que detectas ya en las primeras notas de “Cruel Guards” (Dew Process 2007, reeditado por Publica 2009), cuando un redoble de percusión en “Ge tUs Home” da paso a una voz y ésta ¡¡pum!! te entra instantáneamente, que es un disco fabuloso, sin necesidad de pedirle a tus sentidos una confirmación explícita tras cada canción restante. Que, siendo The Panics de Australia, como The Go-Betweens y The Church, y concretamente de Perth, como The Triffids y The Sleepy Jackson (mitad de Empire Of The Sun), y habiendo metido mano en el sonido Victor Van Vugt (“Murder Ballads” de Nick Cave), lo tienen todo para engatusarte. Que, cuando acabes de escuchar “Don´t Fight It” entenderás que fuera uno de los singles australianos del año pasado. Que eres una persona muy vulnerable ante voces nasales tipo Pet Shop Boys (aunque a veces se parezca a la de Al Stewart, todo sea dicho). Que te harás cruces pensando cómo hemos todos podido pasar por alto una obra así en su día (al igual que con Dappled Cities: seguramente porque nos pilla en las antípodas). Que disfrutarás con la belleza magna y regia, inoculada con percusiones graves –“Feeling Is Gone”, “Live Without”-, seca aunque esbelta como Australia, y sobre todo dotada de una dignidad irreductible, que te mira de frente y hace mirarte a ti mismo hasta verte volviendo a ser aquel niño bañándose en las aguas del pop que nutren y dan vida (lo siento, se me ha ido la olla a “Cattle And Cane”).

 

Me dirijo a ti en definitiva, estimado amigo, porque sé que sabrás convencer -a quienes te hacen caso- de lo grandísimo que es este disco. Yo por mi parte seré muy feliz cuando un día –que seguro llegará- baje por las escalerillas del avión en el aeropuerto de Perth y respire –hinchando todo lo que den de sí mis pulmones- este aire tan cálido, tan especial, que ha de tener esta ciudad para regalarnos músicos y músicas así.

 

Un beso. O dos, o tres, o cuantos necesites tras escuchar este álbum.