Antes de que Larry Levan viajara a Chicago para inaugurar The Warehouse junto a Frankie Knuckles, antes de que Juan Atkins y Derrick May sacaran brillo insertando Kraftwerk y Afrika Bambataa dentro de su imaginario, estuvieron Walter Gibbons y Tom Moulton sembrando el monte para todos ellos. Los dos forman parte desde entonces de la historia de la música pop, tanto como pueden formar parte de ella Mel Cheren, Tony Wilson o Larry Sherman.

Tom Moulton (con polo Lacoste en la foto) empezó trabajando en el mundo de la música en tareas de promoción y booking a principios de los años 60, después de un breve paso por la agencia de modelos Ford. Bien pronto dejó sus trabajos en RCA y United Artists para independizarse profesionalmente y grabar su primera mixtape, la primera de la que se tiene constancia, por casualidad: “un amigo me dijo que me acercara a Sunday Tea Party y comprobara lo que estaban pinchando; me dí cuenta enseguida de que había demasiadas paradas entre canción y canción y que si la gente quería bailar, había que eliminar esos silencios. Era un poco incómodo como oyente, demasiados momentos inservibles para el baile” (declaraciones extraídas de “Turn The Beat Around”, el libro que Peter Shapiro publicó en 2005). Rápidamente corrió a su estudio y ensambló (en unas 8 horas) una cinta de 45 minutos sin silencios. Cuenta la leyenda que nadie aceptó esa cinta: “estás loco, esto no funciona”. Semanas después, habiendo movido la cinta por toda la Gran Manzana, Moulton tenía encargos de empresas para eventos deportivos y radios con necesidad de relleno de minutaje nocturno. El primer mixtape editado jamás salió ese mismo año con el inofensivo nombre de “Spring’s Disco Par-r-r-ty” e incluía una selección de grandes éxitos del momento; Barry White, James Brown, Joe Simon o The Peppers, empalmados de forma primitiva, rudimentaria. Llegó a recibir ofertas mareantes para dedicarse sólo a eso, pero en ningún momento el dinero le cegó.

Moulton empezó a visitar entonces los clubs de Nueva York, tomando contacto con toda la escena, viendo las necesidades de los dance-floors. En los primeros meses de 1975, mientras editaba el magnífico “So Much For Love” de Moment of Truth, Moulton fue un paso más allá de la simple edición en el estudio (estiraba las canciones funk o soul de 3 a 5 o 6 minutos para ser pinchadas en clubs) y acercó a las cabinas de los dj’s Richie Kaczor y David Rodríguez unos test-pressings en formato doce pulgadas para que probaran su efectividad delante del público. Ese fue realmente el primer 12” prensado -y pensado- de la historia, pero no fue el primero publicado comercialmente (“So Much for Love” no fue lanzado hasta 1976 por Salsoul). Ese honor recayó en “Ten Percent” de Double Exposure y contó con la mezcla en el estudio de Walter Gibbons, una de las figuras underground neoyorkinas desde que empezara a pinchar discos en The Galaxy.

Fiel colaborador de Arthur Russell, Gibbons fue el culpable de la introducción de las técnicas de producción del dub jamaicano en Norte-América y el creador del beat-mixing, que después popularizaron Larry Levan o Francis Grasso a pesar de que muchos se lo atribuyen a éste último. “El dj de los dj’s”, apodado así por sus compañeros de profesión, tenía un colaborador habitual, completamente desconocido entonces, un tal François Kevorkian, baterista de sesión, con el que experimentaba en el estudio continuamente; Gibbons apretaba el play y Kevorkian rellenaba los espacios entre disco y disco con golpes de caja y bombo. Gracias a esto, y por supuesto a otras técnicas que vendrían después, los deejays modernos mezclan entrelazando dos ritmos para que fuera en la pista solo suene uno.