Si los grandes discos se midiesen por la grandeza de sus entradas, “El Baile” (Acuarela 2009) sería uno de ellos. Porque el arranque de “El Baile” es simplemente colosal. Como agarrar el carril de adelantamiento con un descapotable en un día soleado de primavera y no soltarlo, sabiendo que hoy es absolutamente imposible que te venga uno de frente. Coque Yturriaga pilla el beat en el momento preciso, lo clava con piano y caja, y lo fija para siempre al suspiro de la primera sílaba (con la ayuda posterior de Dawn Landes).

 

Y a partir de aquí, toda una lección de Historia y estrategia: cómo resumir en un álbum todos los logros del maridaje entre electrónica y ritmo en el pop y a la vez cómo encajar los temas menos inmediatos sin que el total se resienta. “The Mermaid” consolida ritmo y plasticidad; “La Venganza” aplica truquillos olvidados del drum `n´ bass; en “In The Morning” se reconoce la deuda de toda una generación con Pet Shop Boys –supongo que se titula así y no como en el libreto o en el CD, donde dice “In The Mourning”: me parece más un error que doble intención-; en “Become You” y “El Vampiro Alemán” –por un momento esta última me recordó a Cabaret Voltaire- vuelve a deleitarnos con samples de trozos vocales –sea en castellano o alemán- acertadísimos; en la entrada de “El Desencuentro” –podría ser de Fatboy Slim- queda clara la intencionalidad hedonista del álbum, ya buscando un climax que por supuesto llega con el tema final “Ron”: lo que podría ser un simple rompepistas se ve sacudido por un `no me toques´ que te manda a un estrato distinto que entenderán mejor los que mamaron a los Pet Shop Boys de “Introspective” y a toda la andanada electro que vendría después. Bailarás y bailarás, y no dejarás de bailar hasta la última nota perceptible. Sin saber que tus pies ni siquiera tocaban el suelo. Exhausto pero con ganas de más. Perfecto.

 

PD: Coque hace una sesión el próximo sábado en Soul Bar.